domingo, 2 de abril de 2017
El futuro de Turquía a referéndum
El próximo 16 de abril tendrá lugar un referéndum determinante para el futuro de Turquía. Este referéndum propone un cambio constitucional, pasando de un modelo de Estado parlamentarista a otro de carácter presidencialista, un proyecto hecho a la medida del actual presidente de Turquía Tayyip Erdogan.
Las principales características de este cambio serían la eliminación de la figura del primer ministro y la asunción del poder ejecutivo por parte del presidente. Esto hará que la figura del presidente sea aun más independiente del parlamento y sea capaz de poner a dedo a sus personas más cercanas en los puestos claves de la estructura del Estado. Un paso más en el proceso hacia un régimen personalista y autoritario. Empleando el referendum como medio para aprobar los deseos de poder y control de Erdogan, que busca legitimarse ante la opinión internacional.
La encrucijada Turca
El proyecto del referéndum no es un hecho puntual o casual que se le haya ocurrido a Erdogan, si no que es parte de un proceso que viene de lejos. Por un lado tenemos el conflicto político kurdo al que se enfrenta Turquía desde hace 40 años, una guerra abierta que hace unos años tuvo un proceso de paz que el propio Estado Turco rompió. El proceso de paz, sumado a la evolución estratégica del movimiento kurdo, hizo que el proyecto político kurdo pudiera avanzar y ganar poder e influencia, entrando el HDP (Partido Democrático de los Pueblos) con fuerza en el parlamento y ganando las alcaldías de mayoría kurda. El proceso de paz en vez de debilitar la alternativa kurda, como el Estado Turco pensaba, la reforzó. Por otro lado, tenemos el chantaje al que somete Turquía a la Unión Europea como frontera de refugiados/as venidos/as de los conflictos armados de oriente medio. Y para finalizar toda esta deriva autoritaria se acelera con el fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016, que ha permitido declarar el estado de excepción y llevar a cabo una represión política de enorme magnitud: 130000 empleados/as públicos despedidos/as, 5000 profesores/as fuera, 140 periodistas encarcelados/as o hasta 3000 cargos o miembros del HDP encarcelados, incluyendo miembros electos del parlamento y alcaldes/esas.
Hacia el Estado fascista
La continua represión contra las fuerzas democráticas y revolucionarias, expresadas a través de las fuerzas y coaliciones promovidas por el movimiento kurdo, que son quienes están promoviendo la opción del “no” en el referendum, hace presagiar un terrible desenlace salga lo que salga en el resultado final. Este intento de perpetuarse en el poder por parte de Erdogan puede ser el último intento de “rostro amable” ante la opinión pública internacional, que cada vez es más recelosa de la política interna turca y sus limitaciones a la libertad de expresión y prensa. Durante esta campaña, Erdogan ha tratado de agitar a las comunidades turcas en Europa a favor del “sí”, lo que ha provocado movimientos institucionales de los distintos Estados europeos para impedir mítines políticos con políticos turcos, lo que en Holanda desencadenó grandes y tensas manifestaciones de la comunidad turca a favor de Erdogan. Lo que Erdogan pretende con ello es mostrarse ante el pueblo como un defensor de Turquía y los/as turcos/as ante occidente, es decir, victimizarse para remover los sentimientos nacionalistas de gran parte de la población. Por ello, durante todo este proceso ha tejido una sólida alianza con el partido nacionalista-fascista MHP, un partido con representación parlamentaria que ampara a la organización fascista paramilitar “Lobos Grises”, responsables de asesinatos y todo tipo de ataques contra la comunidad kurda.
Gane el “sí” o el “no” las consecuencias pueden ser desastrosas. Existen dudas razonables en cuanto a la limpieza del referéndum. La guerrilla kurda hace llamamientos diciendo que están listos para defender las comunidades kurdas del ejército turco. Los ayuntamientos ganados electoralmente por las candidaturas kurdas siguen con los alcaldes depuestos y miembros del Estado puestos a dedo. Puede que este último gran intento de Erdogan y su camarilla de perpetuarse en el poder removiendo los sentimientos más nacionalistas y antikurdos sea el punto de inicio de una nueva escalada de violencia donde los intereses de ultranacionalistas, fascistas, el movimiento revolucionario kurdo o los islamistas se entrecruzan para dar lugar a una nueva guerra. O, en el mejor de los casos, ganando el “no” y Erdogan aceptando la derrota, se acabe el estado de excepción y se promueva una amnistía política. Pero claro, ¿Un tirano como Erdogan renunciando al poder que cree que le pertenece?
sábado, 1 de abril de 2017
Robert Guédiguian :" estoy a disposición de todos los armenios del mundo”
El prestigioso cineasta se pone “a disposición de todos los armenios del mundo” con ‘Una historia de locos’, una película con la que reaviva el debate sobre la legitimidad de la lucha armada y con la que encara el tema de la identidad desde su convicción internacionalista.
“No puedo decir que esté en contra de cualquier lucha armada, a veces es necesaria y útil”. Comunista e internacionalista, el cineasta Robert Guédiguian provoca con su nueva película, Una historia de locos, un serio debate acerca de la legitimidad de la lucha armada, se enfrenta al tema de la identidad -epicentro de los debates en Occidente desde los 90- y, de paso, se quita una espinita que lleva clavada desde hace decenios, la de ponerse “a disposición de todos los armenios del mundo”.
De padre armenio y madre alemana, este intelectual marsellés reconoce que con esta película “cumplo con mi responsabilidad. Me guste o no, soy el embajador de la causa armenia”. Hace diez años, con El viaje a Armenia, se aproximó levemente al genocidio, pero ahora lo hace con una gravedad y un compromiso político mayores. Una historia de locos se tejió gracias al encuentro del cineasta con el periodista español José Antonio Gurriarán y se levantó sobre la historia real de Soghomon Tehlirian.
El libro autobiográfico La bomba, de Gurriarán, fue el punto de partida de este proyecto. En 1980, una bomba colocada por el Ejército Secreto para la Liberación de Armenia (ASALA) estalló en una cabina de teléfonos de Plaza de España bajo los pies del periodista dejándole gravemente herido. El reportero, que no sabía nada del tema armenio, intentó entenderlo y cuando decidió que la causa era justa, quiso conocer a los que habían hecho aquello. Hoy encabeza el movimiento para que España reconozca el genocidio armenio.
En cuanto a Soghomon Tehlirian, fue el hombre que acabó con la vida de Mehmet Talaat, el arquitecto del genocidio armenio. Detenido, fue jugado en Berlín, donde se le declaró ‘no culpable’. El abogado judío Rafael Lemkin siguió el juicio y posteriormente acuñó el término ‘genocidio’. “Creo que el jurado reconoció muy bien el genocidio al contestar negativamente a la siguiente pregunta del juez: ‘¿Es Soghomon Tehlirian culpable de asesinar a Talat Pashá?’”
Su película reaviva el debate sobre la lucha armada, pero ¿no verá cada país según sus experiencias una historia distinta?
El debate sobre la lucha armada siempre está latente y soy consciente de que no ocurre solo en un sitio. Eso pasa en España con ETA, en Italia con las Brigadas Rojas, en Alemania, en Irlanda con el IRA… Todo país que haya tenido su lucha armada llevará la película a su terreno, pero eso es algo que me gusta mucho porque todas las películas, desde algo concreto, tienen el poder de narrar una historia que afecta al mundo entero.
Aquí es, como usted dice, ETA…
Todavía tengo el recuerdo del atentado contra Carrero Blanco, el coche volando por encima de ese patio. Nos pareció un atentado justo. Entonces éramos jóvenes, pero estábamos muy politizados.
Pero ¿después, cuando muchas víctimas eran personas que ni siquiera tenían relación directa con el conflicto?
En los 60, 70 y 80 condené los atentados a ciegas, también los de ASALA, los del FLN en los cafés de Argelia… Pero no puedo decir que esté en contra de cualquier lucha armada, a veces es necesaria y útil. La lucha armada a veces tiene sentido.
Cuando hace falta, hace falta. Me interesa más la lucha armada porque plantea más cosas que la lucha democrática. En la primera entra de una forma más directa el debate sobre la ética, aunque ahora somos muy conscientes de que la ética también afecta a la lucha democrática, con los abusos de poder, la corrupción… Incluso en democracia, me interesa la cuestión de la ética, pero en la lucha armada va más allá porque estamos hablando de la vida y la muerte. ¿Cuál es el blanco y cómo se le alcanza sin que haya heridos inocentes?
¿Cuándo hace falta la lucha armada?
Cuando no queda otro remedio. Cuando no hay ningún otro medio. Solo cuando al final de la cuerda, la opresión es tal que no hay otra forma de expresarse.
Ha apostado por la historia de Soghomon Tehlirian, en lugar de incluir, por ejemplo, documentos reales sobre el genocidio armenio, ¿por qué?
Porque es imposible rodar un genocidio. No veo cómo rodar destripamientos, decapitaciones, gente quemada viva, sin que se convierta en un espectáculo. Además, me interesaba el personaje de Soghomon Tehlirian, el hombre que asesinó a Mehmet Talaat. Es un caso que se sigue estudiando en Derecho. El acusado se reconoce culpable, pero el jurado dice que no lo es y en el juicio, la defensa se dedicó a contar de la A a la Z el genocidio. El abogado Rafael Lemkin pudo, a raíz de aquella, preguntar ¿por qué la matanza de un millón de personas es un crimen menor que el asesinato de un solo individuo?
De cualquier modo, ¿violencia llama a violencia?
Sí, pero también se dice en la película: Sé quién es el culpable, es Turquía que no ha reconocido el genocidio, y también todos los fascistas y todos los negacionistas. Y creo que sí hay un remedio. Son los vencedores los que deben pedir perdón, reconocer lo que han hecho y ofrecer compensaciones. SI Turquía fuera un país democrático…
El genocidio armenio todavía se conoce muy poco, ¿cómo es posible?
Estos son combates históricos que tienen lugar hoy en realidad. Hoy se estudia menos Historia que antes, pero las películas, el cine, pueden ayudar en ese sentido. Una película puede despertar la curiosidad y las ganas de documentarse más sobre un tema. Quisiera que el espectador, al acabar la proyección de Una historia de locos, estuviera más emocionado y fuera más inteligente que al entrar en el cine.
La película también reflexiona acerca de la identidad, ¿la identidad mal entendida conduce a los fundamentalismos?
En primer lugar, cuánta más certeza tengas sobre tu identidad, más capaz eres de conocer las identidades de los otros. En segundo lugar, la identidad no solo está detrás de nosotros, también está delante, es algo que se construye. Y cuando hablo de identidad no hablo de nada que tenga que ver con la Geografía, las etnias o el idioma.
¿Qué es entonces para usted la identidad?
Para mí no es de donde uno viene, sino de donde forma parte. Por ejemplo, yo no soy solo de origen armenio, también soy cineastas y hombre casado, padre, marsellés, pero con 40 años pasados en París… es la amalgama de cosas la que construye tu identidad.
¿Entre esta amalgama de cosas es importante la identidad cultural?
Sí, y en Francia en ese sentido somos unos privilegiados, porque luchamos para conservar la identidad cultural y la cultura. Lo que ocurre hoy en el mundo occidental es que estamos perdiendo la humanidad. Nos centramos en cosas muy estrechas, se busca la especialización absoluta y siempre sacada de contexto… Vivimos en un universo numérico donde solo hay dos cifras, los debates son muy simples, es algo binario, incluso en Francia. Hoy, la gente dice de una película que es genial o que es nula, no se reflexiona sobre ella, no se habla.
"El odio revuelve el estómago"
Robert Guédiguian estuvo en la Seminci de Valladolid acompañado de su amigo José Antonio Gurriarán, el hombre que le ofreció “el resquicio por donde meterme para ver cien años de historia”. El periodista reconoció entonces que aquella trágica experiencia que vivió, finalmente le enriqueció. “Cuando la vida tiene suficiente drama, no hay por qué añadir más”, dijo y añadió: “Yo no tengo por qué perdonar nada, aquellos hombres que pusieron la bomba no eran culpables de nada”.
En su periplo en busca de esas personas, Gurriarán recaló en los campos de entrenamiento de Líbano, donde “estaban todos. Las personas de izquierda que empuñaban armas estaban en Beirut. Había vascos de ETA, italianos, alemanes, del Ejército Rojo japonés, irlandeses… Eran terroristas para unos y guerrilleros para otros. A mí me pareció buena gente”. Su recorrido hacia la comprensión, le llevó, según sus palabras, a una vida mejor. “En realidad no soy el único, hay mucha gente que no odia. El odio revuelve el estómago”.
José Antonio Gurriarán viajó a la Seminci apoyando a Guédiguian justo cuando que estaba a punto de terminar su libro Goya, pasión y muerte, una biografía que relata la persecución que el pintor sufrió por parte de la Inquisición y algunos otros episodios de su vida. “Es el personaje más importante de la Historia de España. No era partidario de Napoleón, que era un personaje siniestro, que mataba muy bien. Él apoyaba a José Bonaparte, que lo primero que hizo fue prohibir los tribunales de la Inquisición. Estos cabrones de curas españoles lo llamaban tribunales de la fe. Si Goya viviera hoy, entonces era un liberal, sería una persona de izquierdas, identificada por el pueblo y perseguida por las ‘inquisiciones’”.
martes, 28 de marzo de 2017
El gobierno nazi de Ucrania quiere vetar a Armenia de Eurovision
Eurovisión 2017 se perfila como una de las ediciones más polémicas en los 62 años del Festival.
Tras el veto a la cantante rusa Julia Samoilova como consecuencia de la aplicación de una ley que impide el paso de cualquier persona que haya pisado la península de Crimea después de la adhesión, otro país podría correr la misma suerte.
Artsvik Arutyunyan, representante de Armenia en Eurovisión 2017, podría ver peligrar su participación en el concurso ya que según afirma el diario rumano Gaceta.ru la artista habría actuado en suelo crimeano después de la adhesión rusa.
Este hecho impediría legalmente que Arutyunyan entrase en Ucrania, que en 2017 se convierte en la sede del evento musical europeo. Esta ley de extranjería se impuso tras la adhesión total de Crimea a Rusia en 2015, algo que potenció bastante el distanciamiento entre los dos países vecinos.
La cantante de Armenia se dio a conocer en 2013 cuando participó en la versión rusa de 'La voz'. Tras ser descalificada antes de la final regresó su país para participar en el programa 'Depi Evratesil', donde ganó el derecho a representar a Armenia en Eurovisión.
Severo apercibimiento de Grecia a Turquía !
Los temores de una escalada en las tensiones en el mar Egeo y el Mediterráneo oriental se reiniciaron después de que el presidente turco planteara la posibilidad de un referéndum sobre las conversaciones de adhesión con la UE y el ministro de Defensa griego dijese que el país estaba listo para cualquier provocación.
Las relaciones entre Ankara y las capitales europeas se han agravado antes de la votación del 16 de abril sobre la ampliación de los poderes del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan.
Los aliados occidentales han argumentado que el cambio constitucional propuesto dotaría a Erdogan de una autoridad sin paralelo y limitaría los controles y equilibrios en un momento en que temen que el líder turco esté exhibiendo signos inquietantes de autoritarismo. Erdoğan se ha enfurecido por las recientes prohibiciones a funcionarios turcos haciendo campaña en Alemania y Holanda.
Al resaltar la fricción creciente entre Ankara y el bloque, Erdogan ha puesto sobre la mesa la posibilidad de un referéndum sobre la membresía de la UE el fin de semana.
“Tenemos un referéndum el 16 de abril. Después de eso podremos celebrar un referéndum tipo Brexit sobre las negociaciones [de la UE] “, dijo a un foro turco-británico al que asistió el secretario de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson. “No importa lo que nuestra nación decida, lo obedeceremos. Hay que saber que nuestra paciencia, contrastada con las actitudes de algunos países europeos, tiene límites “.
Los ánimos –reforzados la semana pasada cuando el líder dijo que seguiría etiquetando a políticos europeos “nazis” si continuaban llamándolo un dictador– también ha levantado las tensiones entre Grecia y Turquía, y los comentarios de Erdoğan llegaron horas después de que el ministro de defensa griego dijese que las fuerzas armadas estaban dispuestas a responder ante la amenaza de la soberanía y la integridad territorial del país.
“Las fuerzas armadas griegas están listas para responder a cualquier provocación”, declaró Panos Kammenos en un desfile militar que conmemora el 196 aniversario de la guerra de liberación de Grecia contra el dominio turco otomano. “Estamos listos porque así es como defendemos la paz”.
Aunque ambos son aliados de la OTAN, los dos vecinos se enfrentaron sobre Chipre en 1974 y casi llegaron a la guerra sobre una isla desértica del mar Egeo en 1996. La hostilidad ha estado aumentando en ambas áreas, con el líder grecochipriota, Nicos Anastasiades, expresara temores de que Turquía podría provocar un “incidente”en el período previo al referéndum.
“Temo al período hasta el referéndum en Turquía, así como el esfuerzo para crear un clima de fanatismo dentro de la sociedad turca”, dijo a CNN Grecia.
Las negociaciones de Turquía en la UE han sido obstaculizadas desde hace tiempo por Chipre, y las conversaciones encaminadas a reunir a sus alejadas comunidades griega y turca se encuentran en una coyuntura crítica, pero se han estancado y es poco probable que se muevan hasta después del referéndum.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



