La Justicia de Turquía rechazó hoy la excarcelación de dos diputados kurdos elegidos en las recientes elecciones parlamentarias, con lo que ya son seis los parlamentarios kurdos que no podrán asumir sus escaños por encontrarse en la cárcel.
Las peticiones de excarcelación fueron desestimadas entre ayer y hoy por tribunales regionales de Diyarbakir, la región predominantemente kurda del sureste de Turquía.
A uno de estos diputados electos, Hatip Dicle, la Junta Electoral Suprema (YSK) incluso le quitó el escaño para entregárselo a una candidata del gobernante partido islamista AKP.
El Partido pro kurdo de Paz y Democracia (BDP) se presentó en las elecciones parlamentarias del pasado 12 de junio con candidatos independientes para evitar tener que superar el umbral mínimo del 10 por ciento para acceder a la Cámara.
Un total de 36 políticos kurdos fueron elegidos para ser diputados en Ankara.
La decisión de no excarcelar a los diputados electos contrasta con la práctica de elecciones anteriores cuando los candidatos detenidos fueron liberados, una vez elegidos.
Los kurdos no son los únicos parlamentarios encarcelados en Turquía, ya que otros tres, de los opositores partidos CHP y MHP, también se encuentran entre rejas por presuntos delitos contra el Estado turco.
El BDP tiene intención de boicotear el Parlamento de Turquía, con el argumento de que ninguno de sus diputados acudirá a la Cámara mientras que sus colegas permanecen en la cárcel.
Esta situación ha hecho crecer la tensión en las regiones kurdas del país, mientras que el gobernante AKP, que cuenta con una mayoría absoluta en la Cámara, trata de encontrar una solución a este problema mediante una enmienda legal.
Abdula Ocalan, el encarcelado líder del terrorista Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), mostró su solidaridad con el boicot parlamentario del BDP.
Según el líder del PKK, sólo hay dos formas de seguir adelante: o el Parlamento y el Gobierno solucionan el problema mediante una enmienda democrática de la Constitución o habrá nuevos enfrentamientos y más violencia.
Debido al problema de los diputados encarcelados, la sesión constituyente del Parlamento fue suspendida el pasado viernes y de no encontrarse pronto una solución, se temen nuevos enfrentamientos violentos en las regiones kurdas del país.
"La reunión de Kazán no pudo ser decisiva por cuanto Azerbaiyán no resultó estar dispuesto a aprobar los principios básicos de arreglo", declaró hoy el ministro de Asuntos Exteriores de Armenia, Eduard Nalbandián.
Según él, la parte azerbaiyana propuso "cerca de dos decenas de enmiendas", que hicieron imposibles la firma del documento.
No obstante, el jefe de la diplomacia armenia calificó el encuentro de "positivo", por cuanto "continuó la negociación".
"Las negociaciones continúan, pues la única vía de resolver el conflicto es el proceso de negociaciones pacíficas", indicó, según las agencias rusas.
Por su parte, el jefe del Departamento de Relaciones Exteriores de la Administración presidencial de Azerbaiyán, Novruz Mamédov, rechazó las acusaciones armenias.
"Semejantes declaraciones de la parte armenia vuelven a demostrar que Nalbandián, la dirección de Armenia, no están dispuestos a retroceder de sus pérfidos métodos y siguen atribuyendo su propio comportamiento a Azerbaiyán", dijo.
Como resultado de la reunión de los presidentes de Azerbaiyán, Ilham Alíev, y de Armenia, Serge Sargsián, bajo mediación del mandatario de Rusia, Dmitri Medvédev, "las partes acordaron continuar el diálogo".
Entre tanto, David Babayán, portavoz del presidente del Alto (Nagorno) Karabaj, cuya independencia de Azerbaiyán solo es reconocida por Armenia, declaró que el arreglo definitivo del conflicto es imposible sin la participación directa de ese enclave armenio en territorio de Azerbaiyán.
Según resaltó, "la parte karabají no es un agresor cuya suerte debe ser decidida por otros".
"Todos entienden que no puede haber retorno al pasado ni en el estatus ni en las fronteras" de Karabaj, aseveró.
Según él, "Artsaj (nombre armenio del Alto Karabaj) nunca más ocupará una situación político-militar vulnerable respecto a Azerbaiyán".
La disputa armenio-azerbaiyana se remonta a los tiempos de la Unión Soviética, cuando el Alto Karabaj pidió su incorporación a Armenia, tras lo cual estalló una cruenta guerra entre armenios y azerbaiyanos que se prolongó de 1991 a 1994.
El conflicto armado, la primera guerra entre dos antiguas repúblicas soviéticas, concluyó con la expulsión de los azerbaiyanos del Alto Karabaj y la ocupación de una vasta zona de Azerbaiyán, que permitió unir el enclave a Armenia.
Según él, la parte azerbaiyana propuso "cerca de dos decenas de enmiendas", que hicieron imposibles la firma del documento.
No obstante, el jefe de la diplomacia armenia calificó el encuentro de "positivo", por cuanto "continuó la negociación".
"Las negociaciones continúan, pues la única vía de resolver el conflicto es el proceso de negociaciones pacíficas", indicó, según las agencias rusas.
Por su parte, el jefe del Departamento de Relaciones Exteriores de la Administración presidencial de Azerbaiyán, Novruz Mamédov, rechazó las acusaciones armenias.
"Semejantes declaraciones de la parte armenia vuelven a demostrar que Nalbandián, la dirección de Armenia, no están dispuestos a retroceder de sus pérfidos métodos y siguen atribuyendo su propio comportamiento a Azerbaiyán", dijo.
Como resultado de la reunión de los presidentes de Azerbaiyán, Ilham Alíev, y de Armenia, Serge Sargsián, bajo mediación del mandatario de Rusia, Dmitri Medvédev, "las partes acordaron continuar el diálogo".
Entre tanto, David Babayán, portavoz del presidente del Alto (Nagorno) Karabaj, cuya independencia de Azerbaiyán solo es reconocida por Armenia, declaró que el arreglo definitivo del conflicto es imposible sin la participación directa de ese enclave armenio en territorio de Azerbaiyán.
Según resaltó, "la parte karabají no es un agresor cuya suerte debe ser decidida por otros".
"Todos entienden que no puede haber retorno al pasado ni en el estatus ni en las fronteras" de Karabaj, aseveró.
Según él, "Artsaj (nombre armenio del Alto Karabaj) nunca más ocupará una situación político-militar vulnerable respecto a Azerbaiyán".
La disputa armenio-azerbaiyana se remonta a los tiempos de la Unión Soviética, cuando el Alto Karabaj pidió su incorporación a Armenia, tras lo cual estalló una cruenta guerra entre armenios y azerbaiyanos que se prolongó de 1991 a 1994.
El conflicto armado, la primera guerra entre dos antiguas repúblicas soviéticas, concluyó con la expulsión de los azerbaiyanos del Alto Karabaj y la ocupación de una vasta zona de Azerbaiyán, que permitió unir el enclave a Armenia.