miércoles, 21 de septiembre de 2011

La independencia de Armenia,vista por MARIANO SARAVIA.

 
21/09/2011
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Mariano Saravia.
En estos días en que el mundo está pendiente de la presentación de los palestinos ante la ONU reclamando su derecho a tener un Estado, se cumplen 20 años de la independencia de la República de Armenia. Y los palestinos tienen muchos puntos en común con los armenios, incluso con los judíos, aunque parezca paradójico. Es que son pueblos que a lo largo de la historia, han sufrido persecuciones y saben lo importante que es tener un Estado propio.
El año pasado pude recorrer los campos del nazismo en Polonia. Aushwitz. Treblinka. Majdanek. Además de tomar conciencia de la dimensión de lo que Hannah Arendt llamaba “la banalidad del mal”, uno también toma conciencia de la importancia que tiene para los judíos el Estado de Israel.

Así como a fines del 2008 y principios del 2009 estuve en Cisjordania, justo cuando fue la criminal agresión de Israel contra la Franja de Gaza. Conocí de cerca los sufrimientos y las humillaciones a las que somete Israel a los palestinos y entendí también la necesidad de ese pueblo de tener un Estado que lo defienda.

Algo parecido sucede con los armenios, que hoy pueden celebrar los 20 años de la República de Armenia. Pero en medio de los festejos, agradezco este espacio para alertar también sobre otros armenios que hoy necesitan de un Estado que los proteja de persecuciones y peligros que hoy los afectan. Los hermanos de Nagorno Karabakh y de Djabakh. Mientras tú lees este artículo, ellos la están pasando muy mal.

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El filósofo e historiador francés Ernesto Renán, en una conferencia pronunciada en la Sorbona en el año 1882, sostuvo que “una Nación es un resultado histórico provocado por una serie de hechos que se orientan en un igual sentido”. Y mucho más que los factores aislados como dinástico, étnico, lingüístico, religioso, económico, geográfico y militar, y afirmó que una Nación es un “principio espiritual” que deviene de las grandes complicaciones de la historia. Y remarcó que una población puede llegar a ser una nación cuando “posee glorias comunes en el pasado, una voluntad común en el presente, haber hecho grandes cosas juntos y querer hacerlas”.

Más allá de los distintos Estados armenios que existieron en distintos momentos históricos, la nación armenia existe desde hace miles de años y siempre en ese mismo lugar, en el límite entre Europa y Asia. Durante todos esos siglos, los armenios tuvieron glorias comunes, una voluntad común y han hecho grandes cosas juntos. Pero también vivieron juntos la experiencia traumática de un genocidio, y justamente por ser armenios. Fue a manos del Estado de turno entre 1915 y 1923. Lo comenzó el Imperio Otomano y lo terminó la República de Turquía. Y esa experiencia traumática reforzó aún mucho más el espíritu de nación, pero también la conciencia de la necesidad de contar con un Estado propio, que sin embargo, se demoró 70 años en llegar.

Un Estado necesita por lo menos tres atributos indispensables: población, territorio y gobierno. Tener un territorio propio y sobre todo un gobierno propio significa también tener fuerzas armadas y en definitiva una defensa para su población de eventuales agresiones externas. De hecho, la propaganda turca negacionista, sigue haciendo referencia a una supuesta guerra y a agresiones mutuas.

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En realidad, lo que hubo fue un Estado, el otomano, volcado con un plan sistemático de exterminio contra sus propios ciudadanos, en este caso de la nación armenia. Pero al no tener un Estado, estos ciudadanos estaban indefensos. De dos millones de armenios que vivían en el Imperio Otomano, se calcula que sólo sobrevivieron 500 mil, la mayoría de los cuales escaparon o hacia Siria y luego el periplo que los llevaría a la diáspora, o bien hacia la Armenia Oriental, que bajo la incipiente Unión Soviética, lograron al menos poner un límite al genocidio. Luego vendrían otras alternativas, buenas y malas, que durarían 70 años, sin el objetivo de un Estado propio. Incluso, estas alternativas y la forma en que eran vistas a la distancia, fueron causa de serias discrepancias y desunión en la diáspora armenia de Sudamérica, por lo menos.

Finalmente, ese objetivo de un Estado propio se consiguió el 21 de setiembre de 1991, luego de la caída de la Unión Soviética y desde ese momento, la República de Armenia ha atravesado también momentos felices y amargos, una guerra abierta contra Azerbaijan por el retoño que se llama Nagorno Karabakh y un estado de guerra latente hasta hoy. Pero esa guerra victoriosa fue posible gracias a la existencia de un Estado, sin ese Estado, quizá matanzas como la de Sumgait de 1988 se hubieran repetido.

Por el reconocimiento de Nagorno KarabakhEn el año 2006 estuve en la República de Armenia para la investigación que derivó en mi libro El grito armenio y también visité Nagorno Karabakh. Allí, entrevisté al alcalde de Stepanakert, Eduard Aghabegian, En un bar de la capital, con un vino típico de la región, se enorgullese de todo lo que ha podido hacer por su ciudad: “Digame la verdad, ¿cierto que si no lo hubiera leído o no se lo hubieran contado, no se daría cuenta que aquí hubo una guerra hace pocos años? Me han dicho que la ciudad es tan bonita y limpia que no tiene nada que envidiarles a Amsterdam o París”.

-¿Valió la pena tanto sufrimiento?-Creo que sí, la libertad no tiene precio y vale la pena cualquier sufrimiento por conseguir la libertad. Hoy vivimos en libertad, y es una verdadera libertad en todo sentido, porque cuando hablo de libertad hablo de la libertad de la gente. ¿Para qué quiero yo liberar mi tierra si no puedo compartir luego esa libertad con mi gente?

- El próximo paso sería que el mundo empiece a respetar y a reconocer esa libertad...-Sí, pero no nos hacemos tanto problema, eso ya llegará a su debido momento. Por supuesto que nos ocupamos del tema y trabajamos para conseguir eso, porque nos parece importante. Pero es más importante aún que nosotros mismos nos reconozcamos. Si el mundo no nos reconoce, nosotros sí nos reconocemos libres.

Evitar un genocidio en DjavakhTambién estuve con el canciller Gyorgi Petrosyan. En su sobria oficina, me dijo: “Conseguir el reconocimiento internacional es la principal tarea. Estamos en un proceso que tiene sus raíces en la idea de la libertad. Tenemos que continuar la lucha para recibir al final el reconocimiento a nuestra independencia como república. En nuestra historia moderna venimos reclamando desde el año 1941 un referendum por la independencia. Tuvimos que conseguir nuestra libertad por nosotros mismos y organizarnos como Estado durante la guerra”.

-¿Cómo los afecta la falta de reconocimiento por parte de la comunidad internacional?-En un seminario de política internacional en Estados Unidos, alguien dijo que Karabakh no podría aspirar a la independencia porque no existe. Cualquiera puede cerrar sus ojos y decir que no existimos, pero eso no quiere decir que sea verdad que no existimos. La Unión Soviética estuvo 23 años sin reconocimiento internacional, y sin embargo existía.

Nagorno Karabakh está atravesando hoy lo que la República de Armenia atravesó hace 20 años, pero lo hace con decisión, valentía y sacrificio. La libertad no tiene precio. Y la seguridad que puede dar un Estado propio, tampoco.

En una situación mucho peor están los 200 mil armenios de Djavakh, quienes están bajo la administración de Georgia, o mejor dicho bajo la desadministración habría que decir.

También allí estuve, para ver de cerca la discriminación y las persecuciones del gobierno de Tiflis. Mels Torosyan es como el alma de la comunidad en Akhalkalakh. Un cincuentón robusto, canoso y de gruesos bigotes. Se lo ve sufrido pero contagia energía y cuando cuenta la situación su discurso no suena a queja sino a exigencia, a quien sabe que allí donde hay una necesidad hay también un derecho. Se nota que está formado porque habla con la autoridad que confiere el conocimiento. Es periodista el periódico que edita lo tiene que imprimir en Armenia porque también se lo prohíben en su país. Además, representa a una organización no gubernamental y es reconocido como uno de los mayores especialistas no sólo sobre la zona sino también sobre toda la región del Cáucaso sur. Él toma la posta y empieza a explicar: “En Djavakh el 97 por ciento somos armenios, pero el gobierno de Georgia hace todo lo posible para que olvidemos nuestro origen, nuestra historia y nuestro idioma. Por ejemplo, nos obliga a que toda nuestra documentación esté en georgiano, en las escuelas obligan a nuestros niños a estudiar totalmente en georgiano y el idioma armenio está totalmente prohibido en cualquier cuestión oficial. Hemos conformado un partido político llamado Virk, que quiere representar a todos los armenios de Georgia, pero nos lo prohíben con sus leyes georgianas. Nuestro objetivo es mantener los valores sociales y religiosos del pueblo armenio. Una sola cosa es segura, que los armenios de Djavakh nunca abandonaremos esta tierra, porque es nuestra tierra. Y estamos seguros que en el futuro, no se cuándo, pero tendremos un Djavakh como todos queremos, que pueda recibir también a todos los armenios del mundo porque también es su tierra”.

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En la iglesia de la Santa Cruz, el cura dice: “La situación es verdaderamente grave. Aprovecho tu intermedio para decirles a los armenios de todo el mundo que tomen conciencia de que junto con el problema de Karabakh, y quizá más, el de Djavakh es el problema más grave de la armenidad. No sé cómo va a seguir esto. No sé si nos tendríamos que separar de un Estado como el georgiano que se ha vuelto en nuestra contra. No soy el más indicado para hablar sobre eso porque soy sólo un líder religioso. Jesús dijo que si te pegan hay que poner la otra mejilla, pero ¿hasta qué punto, hasta cuándo? Hay que ver hasta cuándo nuestro pueblo podrá soportar una situación tan dura social y económica. Yo no quisiera que llegáramos a un punto de tener que decir ‘adios Georgia’”.

Uno de los más activos luchadores y quizá quien se anima a ir más allá en sus dichos es Grish Minasyan, quien se despacha: “Todos trabajamos por la libertad, pero sabemos que la lucha será larga y dura. Desgraciadamente, algunos de nuestro pueblo están esperando que les regalen la libertad, porque no quieren tener problemas, pero los problemas ya los tenemos y nadie nos los va a venir a solucionar de afuera ni nadie nos va a regalar la libertad. También es verdad que los movimientos sociales empiezan de a poco, con personas que empiezan a marcar el camino y luego se van sumando otros, y otros, creo que estamos en ese camino. Para mí, la única opción que le queda a Djavakh es la independencia, y después ver si es posible una unión con Armenia. Pero habrá que encontrar el momento justo para cada cosa. Después de la caída de la Unión Soviética no era el momento más apropiado porque no podíamos contar con la ayuda de Armenia, ya que estaba el conflicto en Nagorno Karabakh. Y si para conseguir la independencia tenemos que optar por la lucha, bueno, lo deberemos hacer. Todo es posible. Los armenios de Djavakh estamos en un proceso de pasar de la mera autodefensa a la construcción de nosotros mismos y de nuestra patria”.

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En definitiva, he querido reflexionar simplemente sobre la importancia de tener un Estado propio que abrigue y sobre todo defienda a una nación. La mejor manera de celebrar este 21 de setiembre es valorar la importancia de la República de Armenia, dejando de lado las discusiones estériles entre los armenios de Armenia y los armenios de la diáspora. Todas esas discusiones las vengo escuchando y viendo desde hace tiempo y creo que son secundarias, cuando hay peligros tan amenazantes como los que han afrontado y afrontan aún hoy los armenios.

Un día, en un barrio periférico de Donostia le hice una entrevista a Joseba Álvarez, el encargado de Relaciones Internacionales de Batasuna. Le pregunté por qué yo notaba ciertas coincidencias entre la izquierda abertzale y el Partido Nacionalista Vasco. Me respondió: “Es que con ellos coincidimos en un primer objetivo que es tener un Estado para la nación vasca. Después, nos pelearemos para ver qué tipo de sociedad queremos construir, pero lo primero es conseguir un Estado”.
Algunos historiadores arriesgan una hipótesis un tanto aventurada: que los vascos son parientes de los armenios.
En estos días en que el mundo está pendiente de la presentación de los palestinos ante la ONU reclamando su derecho a tener un Estado, se cumplen 20 años de la independencia de la República de Armenia. Y los palestinos tienen muchos puntos en común con los armenios, incluso con los judíos, aunque parezca paradójico. Es que son pueblos que a lo largo de la historia, han sufrido persecuciones y saben lo importante que es tener un Estado propio.

El año pasado pude recorrer los campos del nazismo en Polonia. Aushwitz. Treblinka. Majdanek. Además de tomar conciencia de la dimensión de lo que Hannah Arendt llamaba “la banalidad del mal”, uno también toma conciencia de la importancia que tiene para los judíos el Estado de Israel.

Así como a fines del 2008 y principios del 2009 estuve en Cisjordania, justo cuando fue la criminal agresión de Israel contra la Franja de Gaza. Conocí de cerca los sufrimientos y las humillaciones a las que somete Israel a los palestinos y entendí también la necesidad de ese pueblo de tener un Estado que lo defienda.

Algo parecido sucede con los armenios, que hoy pueden celebrar los 20 años de la República de Armenia. Pero en medio de los festejos, agradezco este espacio para alertar también sobre otros armenios que hoy necesitan de un Estado que los proteja de persecuciones y peligros que hoy los afectan. Los hermanos de Nagorno Karabakh y de Djabakh. Mientras tú lees este artículo, ellos la están pasando muy mal.

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El filósofo e historiador francés Ernesto Renán, en una conferencia pronunciada en la Sorbona en el año 1882, sostuvo que “una Nación es un resultado histórico provocado por una serie de hechos que se orientan en un igual sentido”. Y mucho más que los factores aislados como dinástico, étnico, lingüístico, religioso, económico, geográfico y militar, y afirmó que una Nación es un “principio espiritual” que deviene de las grandes complicaciones de la historia. Y remarcó que una población puede llegar a ser una nación cuando “posee glorias comunes en el pasado, una voluntad común en el presente, haber hecho grandes cosas juntos y querer hacerlas”.

Más allá de los distintos Estados armenios que existieron en distintos momentos históricos, la nación armenia existe desde hace miles de años y siempre en ese mismo lugar, en el límite entre Europa y Asia. Durante todos esos siglos, los armenios tuvieron glorias comunes, una voluntad común y han hecho grandes cosas juntos. Pero también vivieron juntos la experiencia traumática de un genocidio, y justamente por ser armenios. Fue a manos del Estado de turno entre 1915 y 1923. Lo comenzó el Imperio Otomano y lo terminó la República de Turquía. Y esa experiencia traumática reforzó aún mucho más el espíritu de nación, pero también la conciencia de la necesidad de contar con un Estado propio, que sin embargo, se demoró 70 años en llegar.

Un Estado necesita por lo menos tres atributos indispensables: población, territorio y gobierno. Tener un territorio propio y sobre todo un gobierno propio significa también tener fuerzas armadas y en definitiva una defensa para su población de eventuales agresiones externas. De hecho, la propaganda turca negacionista, sigue haciendo referencia a una supuesta guerra y a agresiones mutuas.

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En realidad, lo que hubo fue un Estado, el otomano, volcado con un plan sistemático de exterminio contra sus propios ciudadanos, en este caso de la nación armenia. Pero al no tener un Estado, estos ciudadanos estaban indefensos. De dos millones de armenios que vivían en el Imperio Otomano, se calcula que sólo sobrevivieron 500 mil, la mayoría de los cuales escaparon o hacia Siria y luego el periplo que los llevaría a la diáspora, o bien hacia la Armenia Oriental, que bajo la incipiente Unión Soviética, lograron al menos poner un límite al genocidio. Luego vendrían otras alternativas, buenas y malas, que durarían 70 años, sin el objetivo de un Estado propio. Incluso, estas alternativas y la forma en que eran vistas a la distancia, fueron causa de serias discrepancias y desunión en la diáspora armenia de Sudamérica, por lo menos.

Finalmente, ese objetivo de un Estado propio se consiguió el 21 de setiembre de 1991, luego de la caída de la Unión Soviética y desde ese momento, la República de Armenia ha atravesado también momentos felices y amargos, una guerra abierta contra Azerbaijan por el retoño que se llama Nagorno Karabakh y un estado de guerra latente hasta hoy. Pero esa guerra victoriosa fue posible gracias a la existencia de un Estado, sin ese Estado, quizá matanzas como la de Sumgait de 1988 se hubieran repetido.

Por el reconocimiento de Nagorno KarabakhEn el año 2006 estuve en la República de Armenia para la investigación que derivó en mi libro El grito armenio y también visité Nagorno Karabakh. Allí, entrevisté al alcalde de Stepanakert, Eduard Aghabegian, En un bar de la capital, con un vino típico de la región, se enorgullese de todo lo que ha podido hacer por su ciudad: “Digame la verdad, ¿cierto que si no lo hubiera leído o no se lo hubieran contado, no se daría cuenta que aquí hubo una guerra hace pocos años? Me han dicho que la ciudad es tan bonita y limpia que no tiene nada que envidiarles a Amsterdam o París”.

-¿Valió la pena tanto sufrimiento?-Creo que sí, la libertad no tiene precio y vale la pena cualquier sufrimiento por conseguir la libertad. Hoy vivimos en libertad, y es una verdadera libertad en todo sentido, porque cuando hablo de libertad hablo de la libertad de la gente. ¿Para qué quiero yo liberar mi tierra si no puedo compartir luego esa libertad con mi gente?

- El próximo paso sería que el mundo empiece a respetar y a reconocer esa libertad...-Sí, pero no nos hacemos tanto problema, eso ya llegará a su debido momento. Por supuesto que nos ocupamos del tema y trabajamos para conseguir eso, porque nos parece importante. Pero es más importante aún que nosotros mismos nos reconozcamos. Si el mundo no nos reconoce, nosotros sí nos reconocemos libres.

Evitar un genocidio en DjavakhTambién estuve con el canciller Gyorgi Petrosyan. En su sobria oficina, me dijo: “Conseguir el reconocimiento internacional es la principal tarea. Estamos en un proceso que tiene sus raíces en la idea de la libertad. Tenemos que continuar la lucha para recibir al final el reconocimiento a nuestra independencia como república. En nuestra historia moderna venimos reclamando desde el año 1941 un referendum por la independencia. Tuvimos que conseguir nuestra libertad por nosotros mismos y organizarnos como Estado durante la guerra”.

-¿Cómo los afecta la falta de reconocimiento por parte de la comunidad internacional?-En un seminario de política internacional en Estados Unidos, alguien dijo que Karabakh no podría aspirar a la independencia porque no existe. Cualquiera puede cerrar sus ojos y decir que no existimos, pero eso no quiere decir que sea verdad que no existimos. La Unión Soviética estuvo 23 años sin reconocimiento internacional, y sin embargo existía.

Nagorno Karabakh está atravesando hoy lo que la República de Armenia atravesó hace 20 años, pero lo hace con decisión, valentía y sacrificio. La libertad no tiene precio. Y la seguridad que puede dar un Estado propio, tampoco.

En una situación mucho peor están los 200 mil armenios de Djavakh, quienes están bajo la administración de Georgia, o mejor dicho bajo la desadministración habría que decir.

También allí estuve, para ver de cerca la discriminación y las persecuciones del gobierno de Tiflis. Mels Torosyan es como el alma de la comunidad en Akhalkalakh. Un cincuentón robusto, canoso y de gruesos bigotes. Se lo ve sufrido pero contagia energía y cuando cuenta la situación su discurso no suena a queja sino a exigencia, a quien sabe que allí donde hay una necesidad hay también un derecho. Se nota que está formado porque habla con la autoridad que confiere el conocimiento. Es periodista el periódico que edita lo tiene que imprimir en Armenia porque también se lo prohíben en su país. Además, representa a una organización no gubernamental y es reconocido como uno de los mayores especialistas no sólo sobre la zona sino también sobre toda la región del Cáucaso sur. Él toma la posta y empieza a explicar: “En Djavakh el 97 por ciento somos armenios, pero el gobierno de Georgia hace todo lo posible para que olvidemos nuestro origen, nuestra historia y nuestro idioma. Por ejemplo, nos obliga a que toda nuestra documentación esté en georgiano, en las escuelas obligan a nuestros niños a estudiar totalmente en georgiano y el idioma armenio está totalmente prohibido en cualquier cuestión oficial. Hemos conformado un partido político llamado Virk, que quiere representar a todos los armenios de Georgia, pero nos lo prohíben con sus leyes georgianas. Nuestro objetivo es mantener los valores sociales y religiosos del pueblo armenio. Una sola cosa es segura, que los armenios de Djavakh nunca abandonaremos esta tierra, porque es nuestra tierra. Y estamos seguros que en el futuro, no se cuándo, pero tendremos un Djavakh como todos queremos, que pueda recibir también a todos los armenios del mundo porque también es su tierra”.

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En la iglesia de la Santa Cruz, el cura dice: “La situación es verdaderamente grave. Aprovecho tu intermedio para decirles a los armenios de todo el mundo que tomen conciencia de que junto con el problema de Karabakh, y quizá más, el de Djavakh es el problema más grave de la armenidad. No sé cómo va a seguir esto. No sé si nos tendríamos que separar de un Estado como el georgiano que se ha vuelto en nuestra contra. No soy el más indicado para hablar sobre eso porque soy sólo un líder religioso. Jesús dijo que si te pegan hay que poner la otra mejilla, pero ¿hasta qué punto, hasta cuándo? Hay que ver hasta cuándo nuestro pueblo podrá soportar una situación tan dura social y económica. Yo no quisiera que llegáramos a un punto de tener que decir ‘adios Georgia’”.

Uno de los más activos luchadores y quizá quien se anima a ir más allá en sus dichos es Grish Minasyan, quien se despacha: “Todos trabajamos por la libertad, pero sabemos que la lucha será larga y dura. Desgraciadamente, algunos de nuestro pueblo están esperando que les regalen la libertad, porque no quieren tener problemas, pero los problemas ya los tenemos y nadie nos los va a venir a solucionar de afuera ni nadie nos va a regalar la libertad. También es verdad que los movimientos sociales empiezan de a poco, con personas que empiezan a marcar el camino y luego se van sumando otros, y otros, creo que estamos en ese camino. Para mí, la única opción que le queda a Djavakh es la independencia, y después ver si es posible una unión con Armenia. Pero habrá que encontrar el momento justo para cada cosa. Después de la caída de la Unión Soviética no era el momento más apropiado porque no podíamos contar con la ayuda de Armenia, ya que estaba el conflicto en Nagorno Karabakh. Y si para conseguir la independencia tenemos que optar por la lucha, bueno, lo deberemos hacer. Todo es posible. Los armenios de Djavakh estamos en un proceso de pasar de la mera autodefensa a la construcción de nosotros mismos y de nuestra patria”.

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En definitiva, he querido reflexionar simplemente sobre la importancia de tener un Estado propio que abrigue y sobre todo defienda a una nación. La mejor manera de celebrar este 21 de setiembre es valorar la importancia de la República de Armenia, dejando de lado las discusiones estériles entre los armenios de Armenia y los armenios de la diáspora. Todas esas discusiones las vengo escuchando y viendo desde hace tiempo y creo que son secundarias, cuando hay peligros tan amenazantes como los que han afrontado y afrontan aún hoy los armenios.

Un día, en un barrio periférico de Donostia le hice una entrevista a Joseba Álvarez, el encargado de Relaciones Internacionales de Batasuna. Le pregunté por qué yo notaba ciertas coincidencias entre la izquierda abertzale y el Partido Nacionalista Vasco. Me respondió: “Es que con ellos coincidimos en un primer objetivo que es tener un Estado para la nación vasca. Después, nos pelearemos para ver qué tipo de sociedad queremos construir, pero lo primero es conseguir un Estado”.
Algunos historiadores arriesgan una hipótesis un tanto aventurada: que los vascos son parientes de los armenios.
 

martes, 20 de septiembre de 2011

"UNA APRETADA SÍNTESIS DEL CINE ARMENIO DE TODAS LAS ÉPOCAS"

El cine de Armenia nació el 16 de abril de 1923, cuando el Comité de Estado Armenio de Cine fue establecido por un decreto del gobierno comunista.
En marzo de 1924, se estableció el primer estudio de cine armenio: Armenfilm en Ereván, empezando con Armenia Soviética (1924) la primera película documental armenia.
Namus fue la primera película armenia muda en blanco y negro (1926), dirigida por Hamo Beknazarian y basada en una obra de Alexander Shirvanzade en la cual describe el
La mala suerte de los dos amantes, que fueron prometidos por sus familiares entre sí desde la infancia, pero a causa de infidelidad de Namus (una tradición de honor), la muchacha había sido casada por su padre con otra persona.
La primera película sonora, Pepo, fue dirigida por Hamo Beknazarian y estrenada en 1935.
Los cineastas armenios estuvieron siempre dados a la asimilacion de la tecnologia sovietica de vanguardia,pero discreparon en lo posible,de asimilarse a la ideologia politica social que deseaba plasmarse tambien en el Cine.
A mediados de la década de 1950, la producción de películas y documentales aumento sustantivamente.Los cineastas de antes de la guerra recuperaron gradualmente su dominio, y la nueva generación pone énfasis en los cortometrajes.Películas sobre el legendario Kamo revolucionario, como "De mi conocimiento" y "Una asignación extraordinaria," son muy populares durante este período. Las películas "El norte de Arco Iris" y después "Estrella de la Esperanza" reflejan la historia del movimiento de liberación nacional-.
La experiencia de las artes tradicionales se asimilan en películas como "Por Honor", "Cliff", "Coriolano", y en la comedia musical "Karine". La pantalla cinematográfica refleja la maestría de sus profesionales de excepcion y la altisima calidad de los  melodramas tradicionales, "Canción del Amor Primero", "The Heart Sings", "Corazón de Madre" y "Acerca de mi amigo", gozan de gran éxito. Los críticos de cine, estan al mismo tiempo, insatisfechos por la estética general del cine armenio y exigen cambios drásticos.
A finales de 1950, el cine armenio recupera su profesionalidad y se embarca en una búsqueda artística nueva.
Los frutos de esta nueva concepcion aparecen en el comienzo de la década de 1960 con cortometrajes como "Broken Promise" y "Tzhvzhik", "The Master and Servant" y "los coches Avdo" que se destacan por ser peliculas dinamicas,frescas  y  de altisimo valor artistico. Sin embargo, interpretaciones muy audaces de los acontecimientos de los primeros años de la era soviética en las última películas, despiertan la ira de los dirigentes. Las películas se censuran y son prohibidas por el KGB, y el liderazgo politico sovietico de Armenia.
Los logros de Frounze Dovlatyan y Malyan Henrik estan en circulación durante este período. "Hola, soy yo" y "Triángulo" son dos películas rodadas por estos directores que desempeñan un papel importante en la historia del cine armenio. Un tema contemporáneo subyace a estas películas y autor drásticamente la visión de la gira hacia el profundo conocimiento de los secretos de la personalidad contemporánea, el mundo interior "del hombre y los problemas de su presencia en este mundo.
"Hello It is Me" es una película de amplio alcance sobre un físico armenio y los juicios de sus experiencias de generación, los sentimientos de la responsabilidad que le es característico, y cómo no se puede olvidar la carga de su pasado, y sobre el amor.
Por el contrario, la acción principal de la película "Triángulo" se desarrolla en una forja de hierro. La película revela la vida de los trabajadores simples, los cuales conservan celosamente los lazos que los unen y les ayuda a sobrevivir y resistir el gran mundo.
Por primera vez,desde la guerra civil en Armenia de principios de 1920 se representa un film controvertido y polémico: "Saroyans Hermano".Muestra la desesperanza de que la nación esta "entre el martillo y el yunque de los combates de las fuerzas políticas, se trata como una verdadera tragedia. Entre los logros de esos años son el cine-poema "Siete Canciones sobre Armenia," el ensayo documental "Martirós Saryan" y el drama social "Nosotros y nuestras montañas." Todas estas películas interpretan una situación absurda desde el punto de vista de la moral alta . representación exitosa de la literatura clásica en las películas "Khatabala" y "Chaos" persisten durante este período.
Al final de la década de 1960, los cineastas ingresan en la esfera de la alta poesía. La película "El Color de la granada" por Sergey Paradjanov, no se puede clasificar en ningun genero concreto por su singularidad.
El cine armenio de la década de 1960 refleja un nivel de carácter nacional y de libre conciencia, y una amplia variedad de películas ganan premios internacionalmente..
Las misiones artísticas de los cineastas armenios van más allá de la década de 1970. En esta década una nueva generación de cineastas surge y la producción cinematográfica se expande.
A partir de 1976, Hayfilm Armenfilm, y el Estudio de Documentales, se mudan a un gran recinto en las afueras de Ereván ,donde se construye un gran estudio con dos pabellones, un estudio de sonido moderno, una división de animación, un garaje, varios grandes almacenes para los artículos y vestuario , y un laboratorio. El volumen anual de películas distribuidas por rubro de estudio Hayfilm son de 6 o 7 películas, y Haik Ereván libera al mercado tambien varias decenas de películas al año.
El género y el estilo de la producción de películas es diversa y ya refleja una oposición interna y la resistencia ética a la realidad del sistema totalitario. Los héroes de las películas de Armenia constantemente se enfrentan a opciones polemicas. El estilo retro se somete a una conversión original en el cine armenio. Ya no representa el pasado desde la perspectiva del presente, ni se revive el pasado de manera nostálgica, sino que el pasado se evalua y, a menudo condena al presente.
Entre las películas de 1970 son "Nahapet" y "Dzori Miró," tanto de los cuales se centran en el Genocidio Armenio de 1915. La película narra las dificultades del establecimiento del Estado de Armenia en la década de 1920.
La película "Sol de Otoño" es un tipo de monólogo interior.
El director de la película "Aquí en esta encrucijada" explora la rutina de la vida cotidiana en un barrio de Ereván.
Las películas "El agua nuestra de cada día", "La mitad de la Buena Vida", "Allá, sobre las Siete Montañas", "Maestro", y "A Lonely-Nut Tree" abordan problemas psicológicos reales-social.
El género del melodrama aparecen en las películas "A Piece of Sky (una bofetada)" y "Long Live".
Entre las comedias más exitosas de la década de 1970 son "El soldado y el Elefante", "Hombres", "Un hombre de Olympus" y el cortometraje "morera." Varias décadas más tarde, el drama psicológico sobre la mujer armenia contemporánea Arevik "," y "A la novia de El Norte," por fin se muestra en la televisión. "Crónica de los Días Ereván", "Lírica de marzo", "Agosto" y algunas otras películas, que emprenden la búsqueda febril de nuevas formas de expresión y una nueva mirada a la realidad armenia.
Dos películas, "Canción de los viejos tiempos" y "Tango de nuestra infancia", destacana a la segunda ciudad más grande de Armenia, Gyumrí, que es más tarde destruída por el devastador terremoto de 1988.
En la década de 1980, una serie única de películas para televisión sobre el tesoro de la cultura espiritual de Armenia, llamado Madenatarán, se exhiben .
La primera película producida en la serie es "¿dónde estás, el hombre de Dios?" Se trata de la película el destino de un intelectual armenio en todas las etapas de su desarrollo social.
A partir del primer documental "Armenia Soviética", producido en 1924, la producción de documentales de cine armenio siempre se llevan a cabo en una forma coherente y precisa.
Durante varias décadas de cine armenio crea la película-litografía de la vida de su nación y refleja los acontecimientos más importantes en la historia de la cultura, y muestra los retratos de muchos armenios figuras como héroes, científicos, y los pintores. Sin embargo, a finales de la década de 1960 los géneros poéticos de documentales armenia se desarrollan rapidamente.o. Los autores, que introducen una entonación lírica, con cuidado el material de proceso de la crónica, y una imagen poética erige sobre la base del hecho documentado. Esta tendencia, es desarrollada por la nueva generación de cineastas. Muchas de estas películas son premiadas en numerosos festivales.
En los años 1970's y 80's, sin embargo, una tendencia opuesta se desarrolla. Un estilo documental de largometraje se precipita en Armenia.
En algunas de las películas, la combinación de los largometrajes con los elementos documentales crea un efecto maravilloso.
En el cine armenio 1980 finalmente llega a su madurez y está lista su nacionalización Sin embargo, el colapso de la Unión Soviética y la destrucción de la industria cinematográfica sovietica toma al cine armenio por sorpresa. Durante esta fase transitoria, el cine armenio de la década de 1990 se encuentra en una situación muy difícil. Una nueva generación de cineastas con talento emerge. Una serie de películas se crean y ganan muchos premios y diplomas en festivales internacionales y proyecciones.
Es la hora de: "Voz en el Desierto", "Viento del Olvido", "rehenes", "Laberinto", "Sangre", "La Última Estación", "Las más Damned, "Catástrofe", "Blanco y Negro", "Dios, ten piedad." Estas películas reflejan la realidad y el estado de tensión que la nación armenia sufre durante el período de la demolición de una época!
Sin embargo, la mirada inquisitiva de un artista no se limita a la fijación de la crisis, sino que trata también de encontrar una salida de la situación. Una amplia gama de películas están dedicados al descubrimiento de fenómenos como: "Parajanov: La última primavera" y "Parajanov: la Última Collage" que obtienen el reconocimiento de la critica mundial.
Cineastas armenios cuentan el nudo del conflicto de Karabaj a través del cine. Los managers muestran todas las etapas de la resistencia heroica.
Hay muchas ideas y proyectos interesantes para encajar el 2000 aniversario de la cristiandad y 1700 aniversario de su declaración como una religión de Estado en Armenia.
En la década de muchas 1990 los cineastas armenios comenzaron a producir películas corriendo con los gastos.
La crisis económica y la legislación imperfecta menudo obstruyen la integración del cine armenio en el libre mercado, y la joven generación de cineastas se adaptan con exitos a las nuevas condiciones.
Ellos aprenden rápidamente a no depender exclusivamente de las donaciones del gobierno.
Entre los directores más recientes cabe mencionar:
Sergei Parajanov (director de "El color de las granadas"),Mikhail Vartanov,Artavazd Peleshian,Henrik Malyan.

viernes, 16 de septiembre de 2011

LA MENTIRA TIENE CARA DE TURQUIA.

Ya paso bastante tiempo para sacar conjeturas, del lamentable suceso en aguas internacionales del Mediterráneo. En hechos muy poco claros, murieron nueve jóvenes turcos por parte de tropas israelíes provocando la ira de gran parte de la opinión pública internacional.
La flotilla estaba integrada por 750 personas de 40 nacionalidades, la mitad turcas, entre los participantes figuraban 12 parlamentarios, dos de ellos de Alemania, y el resto de Noruega, Suecia, Bulgaria e Irlanda. Además de decenas de activistas helenos y dos españoles.
Las embarcaciones estaban bajo el liderazgo de la Mavi Mármara, un viejo barco turco de pasajeros que transportaba segun Turquia, 600 pacifistas, habían partido desde diversos puertos del Mediterráneo, con el objetivo de alcanzar Gaza, e introducir suministros médicos y educativos, y material de construcción.
Aparentemente estuvimos frente a un hecho que no amerita mayores análisis y que debería desembocar en una rápida conclusión.
Profundizando un poco en las noticias que llegan, permanentemente carentes de objetividad, surgen elementos que hacen tratar de ver un poco mas detalladamente lo que ocurrió.
Hay un elemento fundamental y determinante que me hace escéptico inicialmente, ese elemento es Turquía.
Sinceramente me da gracia que la opinión publica internacional, vea a Turquía con una conducta de solidaridad con los oprimidos o defensor de la justicia, esto junto a la parodia de las armas de destrucción masiva de Irak, deben de ser los dos chistes mas notorios de los últimos diez años.
Turquia es un país donde no se respetan los Derechos Humanos, célebre por sus diabólicas cárceles en las que conviven temibles delincuentes, con niños de ocho años, con maestros que el único crimen que cometieron fue fundar un gremio.
Es que en Turquía es mas fácil ir preso que aprender a leer!!! La asociación Iniciativa por la Libertad de Expresión tiene registrados al menos 185 procesos por delitos de opinión en Turquía.Orhan Pamuk fue procesado por declarar en una entrevista que en Turquía no se podía hablar de la muerte violenta de "30.000 kurdos y un millón de armenios". Fue exculpado, pero grupos de ultraderecha le insultaron a la puerta de los juzgados.
La novelista Elif Shafak fue encausada también por el delito de "denigrar la identidad nacional", recogido en el polémico artículo 301 del Código Penal turco. La acusación denunció que uno de los personajes de la última novela de Shafak, El padre y el bastardo, defendía la existencia del genocidio armenio, que Turquía no reconoce.
La escritora y periodista Perihan Magden fue juzgada por "denigrar a las Fuerzas Armadas" turcas. En la columna que habitualmente escribe en un semanario defendió el derecho a la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio de un joven gay y pacifista.
El director del semanario turco-armenio Agos, Hrant Dink, fue juzgado varias veces por referirse al genocidio armenio, la muerte de más de un millón y medio de miembros de esta comunidad a manos de las tropas otomanas durante la I Guerra Mundial.
Finalmente, lo mataron a la salida de su diario.Su asesino según el gobierno turco fue obviamente un "demente" que andaba por ahí. Ahora se dedica a firmar autógrafos y sacarse fotos con sus fans en la carcel...
Pinar Selek, socióloga y feminista, fue detenida y encarcelada durante dos años por sus publicaciones sobre el conflicto kurdo en Turquía, que ha causado más de 30.000 muertos y desplazamientos masivos de población en el sureste de Anatolia. La policía la acusó de estar implicada en un atentado contra el Bazar Egipcio de Estambul que causó siete muertos.
Además agrede a diario a su vecino Irak, sobrevolando su territorio en el norte, en la zona de Jakurk y Qandil, donde dispara sobre los iraquíes de la etnia kurda, no sea cosa que se reúnan mas de lo debido a tomar café o que publiquen un diario en su propia lengua.
Turquia es un país donde no se respetan los Derechos Humanos, célebre por sus diabólicas cárceles en las que conviven temibles delincuentes, con niños de ocho años
La “noble” Turquia no solo martiriza a los quince millones de kurdos que viven en su territorio(por supuesto que también con ciudadanía turca), con secuestros, asesinatos sumarios y cárcel sino que también aterroriza a los cuatro millones que viven en Irak(o sea ciudadanos iraquíes) y en este caso es notoriamente mas grave.
Otra perla para su currículo es la posición agresiva con su vecina Armenia y además, no solo le propina un bloqueo económico, sino que apoya decididamente a su rival militar Azeirbaijan.
Pobres palestinos, tan lejos de Dios y tan cerca de Turquía…
Que puede hacer una nación con estas características, por los palestinos o por la paz en Medio Oriente? humildemente creo que nada.
Si Turquía tiene aires de libertadora, primero que libere a los diez mil presos políticos que tiene, luego que erradique la tortura, que entre otras victimas mato al activista político Engin Ceber, puede seguir por poner en libertad a los 1500 niños que mantiene presos en cárceles para adultos y que como broche de oro, le de la independencia a los kurdos y así todos aplaudiremos la creación de una patria para casi veinte millones de personas: el Kurdistán.
AHORA Turquia aborrece los bloqueos y esta muy bien, pero le resta credibilidad el hecho que desde 1990 tiene bloqueada a su vecina Armenia, a condición que retire sus tropas de territorios con noventa y nueve por cientos de armenios que le perteneció desde los albores de la humanidad y que fueron regalados a Azeirbaijan en una noche de copas entre Lenin, Stalin y Lavrenti Beria en tiempos de la Union Sovietica .
Tuquia se manifiesta indignada por que Israel le roba tierra a los palestinos, claro que esta mal el robo de tierras de una nación a otra!!!, pero me rio que lo diga Turquia, cuando la totalidad de este país es tierra robada, desde Chipre a Estambul…búlgaros, griegos y armenios pueden dar fe de esto.
Que hace entonces, o que pretende Turquía?
Ya esta lejos en el tiempo los días en que Ankara pretendía entrar a la Unión Europea.
Los lideres Occidentales, no prestaron mayor atención, a su solicitud de ingreso hasta ahora al menos, y esto genera que busque integrarse en el mundo islámico.
La lentitud a la que avanzan las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE contribuye a alejar a Ankara de las posturas occidentales en materia de política exterior y su retorno al mundo árabe, no puede ser mas estruendosa, es enfrentándose abiertamente a Israel!!!, para deleite de sus nuevos socios:Iran, Siria, Hamas.
Me parece ademas, quela primer causa de esta llegada al mundo islámico, comienza a generarse en 2002, cuando gana las elecciones en Turquía el Partido de la Justicia y el Desarrollo, el lema de esta formación política turca es: "las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados".Lejos del laicismo, reivindica el panturquismo y la pertenencia al mundo musulmán de Turquía, en exclusividad.
La Flotilla de la Libertad, el distanciamiento de Israel y de Occidente, son una consecuencia de una política turca, que se apoya ahora, en el mundo Islámico y aparentemente abandona la idea de pertenecer a la Unión Europea.
También este viraje turco, es evidentemente un chantaje, para que Francia, Alemania y compañía revean las aspiraciones europeas de Ankara.
Las permantentes mentiras turcas, a un lado y a otro, hacen imprevisible predecir, el verdadero objetivo de Ankara.
Serán los palestinos quienes mejor sabrán si les conviene ser aliados de Turquía o de las Democracias Occidentales. El incidente en el Mar Mediterraneo, fabricado por los turcos, ni mejoro las condiciones de los palestinos, ni genero condiciones para la creación del Estado Palestino. De la misma manera que no ayudaría en nada a los kurdos, que saliera una flota de Israel rumbo a Turquia, con pertrechos y alimentos para ellos.
ESTA MAGISTRAL JUGADA DE LA INTELIGENCIA TURCA YO NO ME LA TRAGO.Lamentablemente gente muy buena si.
Estos nuevos aliados del pueblo palestino, están muy lejos de ser confiables, dado que en los últimos sesenta años, jamás los palestinos figuraron en la agenda política turca, salvo en los múltiples homenajes que se hacen en Turquía a Hitler.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Turquia no tiene raices europeas, no entiende a los europeos, se aprovecha de ellos...

No se cumplen las condiciones fijadas en la adhesión de Turquía : Turquía, a pesar de algunos progresos más simbólicos que reales, no respeta hoy ninguna de las cuatro condiciones fijadas en su adhesión. 1. El respeto de los derechos de las minorías y la igualdad de los ciudadanos, cualquiera que sea su origen o su religión
Las leyes turcas consideran a los cristianos, los alevís y a los judíos como ciudadanos de segunda clase. Para acceder a las un cargo de responsabilidad, es necesario profesar la religión musulmana y la pertenencia religiosa siempre se hace constar en el pasaporte turco. Los Kurdos también sufren un trato vejatorio. La única televisión kurda emite desde Bélgica, país que sufre por otra parte regularmente presiones turcas a este respecto. Leyla Zana, exdiputada kurda, ha sido condenada a quince años de prisión por haber pronunciado su discurso en kurdo en la ceremonia inaugural del Parlamento turco en 1993. Los asirios-caldeos, los primeros cristianos, sufrieron la devastación de muchos de sus pueblos durante las operaciones de represión de los kurdos. Tampoco ellos ven reconocidos sus derechos más elementales por el Estado Turco.
2. La resolución pacífica de la cuestión chipriota
Esta cuestión conoció recientes avances significativos, pero el proceso dista mucho de acabarse, debido a la postura imperialista de Turquía que mantiene más de 35.000 soldados de ocupación en el norte de la isla y ha instalado 150.000 colonos musulmanes originarios de Turquía para provocar en el futuro una mayoría islámica y turca en la isla de Chipre que ha sido históricamente y es actualmente mayoritariamente griega y cristiana.
3. El respeto de los derechos humanos
En esta cuestión se han dado diversos avances pero han sido más bien actuaciones para lavar la imagen de Turquía ante la Unión Europea. La influencia islamista creciente sobre la vida política y social turca amenaza hoy aún más estas tímidos avances.
4. El reconocimiento del genocidio armenio
Turquía nunca reconoció el genocidio armenio, incluso en los centros de cultura como las escuelas y universidades existe una censura absoluta al respecto. El reconocimiento de los errores y crímenes del pasado es con todo una señal esencial de la madurez democrática de una sociedad. Hay que plantearse porqué Turquía se niega, obstinadamente y contra toda evidencia, a reconocer el genocidio armenio. Desde un punto de vista histórico y político, el genocidio armenio está vinculado íntimamente a la fundación del kemalismo, la doctrina oficial del Estado Turco moderno. La razón es que el mito del kemalismo y la legitimidad del ejército se encontrarían sacudidos. El reconocimiento del genocidio armenio sería pues un símbolo de la voluntad de Turquía de romper con su pasado (y en gran parte presente) militarista para avanzar con determinación hacia una democratización real.
Los argumentos en contra de la adhesión
La mayoría de los argumentos favorables a la adhesión de Turquía pueden ser contestados fácilmente.
Sobre las "promesas" hechas a Turquía Europa no ha dicho nunca explícitamente sí a la adhesión de Turquía y no ha hecho más que rechazar continuamente los vencimientos de los plazos para su adhesión. Los compromisos asumidos anteriormente lo fueron a una Turquía kemalista que estaba en la buena vía. La Turquía actual, en curso de reislamización, plantea nuevas cuestiones y plantea nuevos problemas. Europa nunca aceptó la adhesión de la España franquista. ¿Por qué debería aceptar la adhesión de un país codirigido por un ejército nacionalista y un partido islamista? No debemos ceder a la estrategia de culpabilización de Europa frente a Turquía y al Islamismo que está creciendo allí. Europa no debe nada a Turquía, al contrario le aporta mil millones de euros de ayuda al año. Turquía ya es miembro de la OTAN en incluso a pesar de que Turquía no respeta los derechos humanos está integrada en el Consejo de Europa que es una organización internacional que defiende los derechos humanos en el contexto europeo. No existe un rechazo a Turquía pues de ningún modo.
La ampliación de la Unión Europea ¿es un fin en sí? Se puede pensar por el contrario que con 25 países miembros, la búsqueda de la cohesión es un factor hoy más importante para Europa que la ampliación hacia países cada vez más diferentes. En efecto, cuanto más se amplía Europa, más se diluye, más se debilita su cohesión y su funcionamiento. Si mañana Turquía se adhiere a Europa, ¿en nombre de qué razón se podría rechazar la adhesión de Israel, de Azerbaidjan, de Marruecos, etc ... ?
En el contexto estratégico Turquía desempeñó un papel positivo durante la guerra fría, pero el contexto estratégico ha cambiado radicalmente. En el día de hoy la guerra que libra Europa no es contra el totalitarismo comunista sino contra el terrorismo islamista. En este contexto, la entrada de Turquía en el sistema de Schengen, que establece la libre circulación de personas en la Unión Europea es una perspectiva inquietante, teniendo en cuenta que Turquía comparte fronteras con Siria, Irak, Iran, el Caúcaso (Chechenia), etc... todos ellos paises que cuentan con un alto índice de movimientos islamistas y grupos terroristas islámicos.
Hoy en día la Unión Europea entra en una nueva fase, un momento clave de su historia con la ampliación  y su corolario, el proyecto de constitución europea. Hasta ahora la construcción europea avanzó por ampliación a otros paises, esencialmente, y por profundización en la integración de los estados miembros, aunque se han dado menos avances en este campo. Hay pues una tendencia natural a la ampliación, una clase de conformismo con que la construcción europea implica la continuación de la ampliación. El equilibrio y el funcionamiento de la Unión Europea es ya extremadamente difícil para hacer funcionar correctamente Europa. Sería sin duda alguna aún más difícil organizar la coexistencia con un país como Turquía cuya cultura política es muy diferente de las de los países europeos. La adhesión de Turquía trastornaría los equilibrios internos a la Unión Europea y causaría graves dificultades en los estados miembros. Con más de 68 millones de habitantes Turquía, cuya población duplicó entre 1960 y 1990, pasaría a ser uno de los Estados más importantes en la Unión Europea. Con un ritmo de nacimientos de 3,1 por 1000, en 2015, los Turcos serán aproximadamente 100 millones. En relación con la población de la Unión Europea 1 de cada 5 habitantes sería turco. El país más importante de Europa sería musulmán y sería el que contaría con más representantes en el Parlamento Europeo, en el Consejo de Ministros y en la Comisión Europea por lo que Turquía tendría más peso más que Francia o Alemania en el sistema de toma de decisiones comunitario. Esto, por lo menos, merece un verdadero debate a nivel europeo y que se planteen las consecuencias de esta convulsión sin precedentes