miércoles, 30 de mayo de 2012
Azerbaiyán acusa al Parlamento Europeo de"dejarse llevar por los armenios"
Azerbaiyán reiteró hoy su condena a la resolución aprobada por el Parlamento Europeo sobre el respeto a los derechos humanos en este país caucasiano y llamó a la Eurocámara a "no dejarse llevar por Armenia", país con el que Baku está enfrentado por el enclave de Nagorno Karabaj.
"El Parlamento Europeo no debe dejarse llevar por los armenios, de lo contrario eso afectará gravemente la cooperación" entre Baku y la Unión Europea, reza el comunicado del Legislativo azerbaiyano, citado por agencias locales, en respuesta a la crítica de la UE a la situación de los derechos humanos en Azerbaiyán.
Los diputados de esta antigua república soviética expresaron su preocupación por el enfoque de la resolución aprobada el pasado 24 de mayo, tras la cual Baku ve la influencia de Ereván, considerado por las autoridades azerbaiyanas como su mayor enemigo.
"Este paso no se corresponde con el carácter constructivo de las relaciones entre Azerbaiyán y la UE. Los progresos de Azerbaiyán preocupan a determinadas fuerzas que tratan de perjudicar la imagen democrática" del país, añade la nota.
La disputa entre Bakú y Ereván se remonta a los tiempos de la Unión Soviética, cuando la población mayoritariamente armenia de Nagorno Karabaj pidió la re incorporación de ese territorio a Armenia, tras lo cual estalló una cruenta guerra, que se prolongó de 1991 a 1994 y se cobró, según distintas fuentes, unos 25.000 muertos.
Aunque se declara partidario de una solución negociada, Azerbaiyán ha declarado en numerosas oportunidades que si no hay avances en el arreglo del conflicto se verá obligado a recurrir a la fuerza militar.
Parlamento Europeo confirma limitaciones a la libertad de prensa en Turquia.
El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha criticado las limitaciones a la libertad de prensa en Turquía durante su visita oficial de dos días que concluye hoy.
Schulz, que se ha entrevistado con el presidente turco, Abdullah Gül, el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, y otros políticos, entre ellos de la oposición socialdemócrata, señaló que la libertad de expresión es un elemento imprescindible si Turquía pretende acceder a la Unión Europea, según recoge el diario Hürriyet.
Según las asociaciones de periodistas turcos, más de un centenar de informadores están encarcelados, la mayoría de ellos por sus supuestos vínculos con la guerrilla kurda.
En conversaciones con los dirigentes del partido socialdemócrata CHP, en la oposición, Schulz condenó como "inaceptable" el encarcelamiento de ocho diputados de la oposición, y como "algo que no debería ocurrir en un Estado democrático", según explicaron fuentes de la formación política al citado diario.
Añadió que consideraba "extremadamente importante" que la nueva Constitución turca, bajo elaboración en el Parlamento "sea compatible con la Carta de Derechos Fundamentales de la UE; algo que no es negociable", remachó.
También criticó la decisión de Turquía de suspender las negociaciones de acceso a la Unión Europea durante la presidencia rotatoria de Chipre, que empezará en julio.
"Chipre es un miembro de la UE, y no puede ser que un país candidato no acepte" este hecho, dijo Schulz, aunque reiteró que respalda plenamente la candidatura de Turquía y criticó que algunos políticos europeos arrojen dudas sobre el resultado del proceso.
Schulz recibió hoy el título de doctor honoris causa en la Universidad Bilgi de Estambul, en una ceremonia en la que participaba también el ministro de Asuntos Europeos turco, Egemen Bagis.
lunes, 28 de mayo de 2012
Una joya de Isabel Kuyunjian : "ODA AL ARARAT"
Desde el valle se te veía majestuoso, no había bruma alguna que pudiera tapar tu límpida cumbre blanca, y nosotros allí, todos, un fragmento de Armenia en suelo propio .Cantábamos, bailábamos, suspirábamos, y ante ti nos inclinábamos humildes y orgullosos; mi amado monte Ararat, testigo mudo de milenarias acometidas, de sangre inocente derramada, testigo mudo de muertes inesperadas.
Sevag, muy probablemente en tu regazo descansará su poética alma, mi monte añorado ¿que habrás experimentado en tu volcánica pasión, la que arde en el corazón de cada armenio? ¿Qué habrás sentido cuando miles de tus hijos se inclinaban ante ti orgullosos?
Tus cumbres nevadas, eternas, impecables, y nosotros allí en el valle, recogiendo uvas y respirando tu límpido aire, bronceándonos con tu sol único en el mundo el que da a las frutas ese sabor tan especial, ese color tan único como añorado. Mi Ararat hasta cuando estarás lejos, hasta cuando exclamaras en turco cuando tu lengua es la nuestra, la milenaria, la ancestral, hasta cuando permitiremos que seas de otro.
Oh....mí amado Ararat añoro tu porte, tu perfil majestuoso, tus cumbres doradas cuando el sol se esconde, tu fruto granate que inunda mi alma de identidad.
Recuerdos que no se borran de mi retina…
Allí estaba dibujada figuran, la figura del hombre fuerte de mi querida patria; sbarabed... imponente como tu ,talvez la última vez que te sintió tan cercanamente… allí con todos nosotros; nosotros un pedazo de nación que se regodeaba al sentirte tan cerca .
¿Que pensaras? Mi querido monte cuando descubres cómo los corruptos matan tu esencia, los adviertes y no puedes hacer nada, percibes vender nuestras almas al mejor postor y tu ahí testigo mudo de la infamia. Nuestros niños, nuestras mujeres todo es moneda, todo se vende, y tu ahí inerte sin poder hacer nada.
Si acaso tu exánime volcán resucitara, se enfureciera; entonces todos temblarían, todos pensarían, ¿es que acaso se puede vender el milenario patrimonio argumentando actitudes indispensables para lograr la felicidad de nuestro afligido pueblo?
Oh… niños, mujeres, viejos donde quedaron tus protectores, donde están los bravíos hombres arameos.
Mientras tanto nosotros permitimos otorgamos, callamos, nuevas generaciones van escurriéndose como agua entre los dedos, permitimos una ilusión óptica, un espejismo, repensando que somos parte tuya, vemos esfumarse nuestros valores, nuestros principios, quedando talvez nada, ni siquiera nada a que aferrarse…
Que sutil, que trágico, pero que hermoso, sentir desde la distancia que tu figura sigue erigiéndose altiva, inmaculada, silenciosa…….
Isabel Kuyunjian
Mayo de 2008
Sevag, muy probablemente en tu regazo descansará su poética alma, mi monte añorado ¿que habrás experimentado en tu volcánica pasión, la que arde en el corazón de cada armenio? ¿Qué habrás sentido cuando miles de tus hijos se inclinaban ante ti orgullosos?
Tus cumbres nevadas, eternas, impecables, y nosotros allí en el valle, recogiendo uvas y respirando tu límpido aire, bronceándonos con tu sol único en el mundo el que da a las frutas ese sabor tan especial, ese color tan único como añorado. Mi Ararat hasta cuando estarás lejos, hasta cuando exclamaras en turco cuando tu lengua es la nuestra, la milenaria, la ancestral, hasta cuando permitiremos que seas de otro.
Oh....mí amado Ararat añoro tu porte, tu perfil majestuoso, tus cumbres doradas cuando el sol se esconde, tu fruto granate que inunda mi alma de identidad.
Recuerdos que no se borran de mi retina…
Allí estaba dibujada figuran, la figura del hombre fuerte de mi querida patria; sbarabed... imponente como tu ,talvez la última vez que te sintió tan cercanamente… allí con todos nosotros; nosotros un pedazo de nación que se regodeaba al sentirte tan cerca .
¿Que pensaras? Mi querido monte cuando descubres cómo los corruptos matan tu esencia, los adviertes y no puedes hacer nada, percibes vender nuestras almas al mejor postor y tu ahí testigo mudo de la infamia. Nuestros niños, nuestras mujeres todo es moneda, todo se vende, y tu ahí inerte sin poder hacer nada.
Si acaso tu exánime volcán resucitara, se enfureciera; entonces todos temblarían, todos pensarían, ¿es que acaso se puede vender el milenario patrimonio argumentando actitudes indispensables para lograr la felicidad de nuestro afligido pueblo?
Oh… niños, mujeres, viejos donde quedaron tus protectores, donde están los bravíos hombres arameos.
Mientras tanto nosotros permitimos otorgamos, callamos, nuevas generaciones van escurriéndose como agua entre los dedos, permitimos una ilusión óptica, un espejismo, repensando que somos parte tuya, vemos esfumarse nuestros valores, nuestros principios, quedando talvez nada, ni siquiera nada a que aferrarse…
Que sutil, que trágico, pero que hermoso, sentir desde la distancia que tu figura sigue erigiéndose altiva, inmaculada, silenciosa…….
Isabel Kuyunjian
Mayo de 2008
domingo, 27 de mayo de 2012
Suzanne Khardalian:“a mi abuela le robaron el alma”.
Qué fue lo que la movilizó a realizar el documental “Los Tatuajes de mi abuela” sobre miles de mujeres armenias que sobrevivieron al Genocidio Armenio a comienzos del siglo 20?
–Uno de los temas que siempre ha estado en mis películas es el genocidio porque ha sido unos de los temas más importantes del siglo 20 y también porque es parte de mi historia personal, de mi herencia. Soy descendiente de armenios y tengo una obsesión con ese tema. Prácticamente todos los días leo algo sobre el Genocidio. Antes de este documental no había tratado el tema de género relacionado con esa tragedia. Una vez me encontré con algunas de las mujeres que habían sido víctimas del exterminio en Ruanda, en una conferencia en Estocolmo. Entonces pensé en la masacre armenia y me di cuenta de que había muy poco escrito sobre las mujeres en esa situación. Y sentí que tenía que hacer algo.
–¿Por qué cree que en la historia no hay detalles pormenorizados sobre lo que les ocurrió a las mujeres durante el Genocidio?
–Y... porque a la historia la escriben los hombres y a los genocidios también lo hacen los hombres. Y en sus escritos no hay lugar para la perspectiva de las mujeres. Si se busca en los registros es muy difícil encontrar algo específico sobre lo que les ocurrió a las mujeres armenias. Pero esto pasa no solamente en el genocidio armenio, sino también en el de Ruanda y en el Holocausto. Recién ahora se conoce sobre la violencia sexual que se ejerció contra ellas.
–¿Por qué tuvo más difusión a nivel mundial el Holocausto y tan poca al Genocidio Armenio que se mantuvo oculto por más de 50 años?
–Por las condiciones históricas. En la Primera Guerra Mundial los turcos terminaron victoriosos; pero Alemania perdió la Segunda Guerra Mundial y se obligó a nivel internacional a este país a que aceptara el Holocausto como un genocidio y no como una guerra. Alemania tardó bastante en reconocerlo. En eso tuvieron una postura similar a la asumida por Turquía cuando decían que ellos también sufrieron pérdidas, que ellos no eran los responsables. Es la estrategia de negación. Lo que enoja a Turquía es la criminalización de los actos turcos, ellos no pueden reconocer que hubo genocidio porque van a ser castigados por la Justicia.
–¿Cuándo se enteró de que su abuela había sido víctima del Genocidio?
–Cuando tenía 16 años en la escuela un profesor nos habló del Genocidio y de las deportaciones, pero nunca pensé que lo tenía tan cerca de mis narices. Hasta esta edad nunca se habló este tema en mi familia. Desde chica veía los tatuajes de mi abuela y los odiaba. Usaba guantes para ocultarlos. A mí me parecía ridículo que los llevara, pero no entendía porqué lo hacía. Con el transcurrir de los años yo misma había borrado de mi memoria los tatuajes de ella. Mi abuela había elegido no recordar ciertas cosas de su pasado. Los tatuajes decían tanto sobre una mujer armenia... Decían que había sido secuestrada, maltratada, violada y, en muchos casos, obligada a ejercer la prostitución. También estas mujeres habían tenido que cambiar su religión y hasta su propio nombre. Pero tanto mi familia como otras trataban de ocultar estas marcas en sus mujeres. Siempre fue un tema tabú en la cultura armenia.
–¿Alguna vez se animó a preguntarle por qué tenía esos tatuajes en sus manos y en su cara?
–No, con ella no teníamos una relación afectuosa. Mi abuela ponía una distancia enorme con todas nosotras. Somos cinco hermanas y yo soy la mayor y mi abuela nunca nos dio un beso, un abrazo, nunca nos tocó; era muy fría con nosotras. Ella no hablaba casi nada, estaba siempre triste, como en otro mundo. Yo no la quería. Y eso que vivíamos en el mismo edificio y la veía todos los días. Vivíamos en Beirut, en El Líbano.
–¿Y su mamá hablaba con ustedes sobre este tema?
–Al principio no quería hablar sobre nada de eso. Además, ella consideraba que no teníamos necesidad de contar nuestra historia familiar a otras personas. Se escapaba del tema, nunca quería hablar. Pero con el paso de los años se animó a contarnos todo lo que pasó, al igual que mi tía abuela.
–¿Por qué cree que la mayor parte de las mujeres armenias que fueron violentadas prefirieron callar y olvidar lo que pasó en vez de hablar sobre ello?
–Porque muchas de ellas que, fueron violadas y ultrajadas, se sienten culpables y avergonzadas por lo que les pasó. Aunque son víctimas de las atrocidades, de alguna manera se sienten responsables de lo que les ocurrió. De hecho, algunas intentaron volver a insertarse en la sociedad armenia pero muchos de los integrantes de su propio pueblo las rechazaron. Las consideraban traidoras porque estuvieron durmiendo con el enemigo. Ellos decían que si querían regresar tenían que purificarse, limpiarse las manchas. Muchas de estas mujeres tuvieron que volver con sus raptores porque fueron rechazadas por sus propias familias.
–¿Cuál cree que es el significado profundo de tatuar deliberadamente a una mujer?
–Las tribus turcas, kurdas y árabes son las que hacían los tatuajes a las mujeres, niñas y jóvenes adolescentes entre 6 y 16 años. Cuando las secuestraban las tatuaban para identificarlas como parte de alguna de estas tribus, porque existía la costumbre de robar mujeres entre las mismas tribus. Era fácil secuestrarlas antes porque eran consideradas como un objeto que valía dinero y que servían para satisfacer distintas necesidades. Para cada tribu había tatuajes específicos y para ellos estos dibujos eran muy bonitos. Pero los tatuajes no son parte de la tradición armenia. No es algo lindo para nosotros. Para mí, cuando era niña, eran señales feas y por cierto estigmatizantes.
–¿Cree que si su abuela hubiera tenido la posibilidad de sacarse los tatuajes lo habría hecho?
–Sí, totalmente. Uno de los trabajos comunes de los cirujanos armenios era reconstruir la virginidad de las mujeres secuestradas durante el Genocidio. El primer cirujano estético que trabajó en Estados Unidos fue armenio y una de sus primeras operaciones la hizo con una mujer armenia que estaba desesperada por sacarse los tatuajes. Muchas intentaron hacerlo por sus propios medios. Tengo fotos de algunas que están marcadas con ácidos después que trataron de borrar los tatuajes de sus rostros y manos.
–Para usted las mujeres fueron víctimas del Genocidio pero también las considera heroínas.
–Sí, ellas son heroínas. Los armenios hablan sobre los héroes del Genocidio pero nadie habla de las mujeres, nadie habla de cómo fueron deshumanizadas. Las que sobrevivieron aunque fueron tatuadas, secuestradas dieron luz a hijos de los violadores, eligieron la vida. Quiero que cuando se hable de estas mujeres se las recuerde no como mujeres que fueron violadas sino como verdaderos héroes. ¿Quién dio a luz a todos los armenios que viven en el mundo hoy? Somos los hijos de estas mujeres, sólo tenemos que aceptarlo y estar orgullosos de ello. Y también muchos turcos se están dando cuenta que muchas de sus abuelas son armenias.
–¿Filmar este documental de alguna manera significa para usted una forma de aliviar el dolor de su familia?
–Espero que sea así, lo que yo quiero es que este tema se pueda hablar, que deje de estar debajo de la alfombra. Tenemos que sanar nuestras heridas hablando de lo que nos pasó. Pero no solamente por parte del pueblo armenio sino también por parte de los turcos, porque el hecho de negar el Genocidio Armenio es una manera de negar nuestra propia existencia y en el fondo también su propio dolor como seres humanos.
–¿En qué la cambió a usted en lo personal filmar esta película?
–Descubrí que todo mi trabajo anterior me estaba llevando hacia esta película. Me volví más humilde, admiro a estas mujeres y también me siento mal por no haber podido comprender a mi abuela. Ahora entiendo por qué era así con nosotras. A ella le robaron su alma. No pude abrazarla nunca, pero espero poder hacerlo con esta película. De hecho creo que si ella estuviera viva y pudiera ver el documental me daría un abrazo.
Ficha
Suzanne Khardalian es cineasta independiente, periodista y escritora. Nació en Beirut pero está radicada en Suecia. Estudió periodismo en Beirut y París, trabajó como periodista en París hasta 1985 cuando comenzó a realizar películas. Ha dirigido más de 20 películas que se han proyectado en Europa y Estados Unidos. Estuvo en Córdoba el 19 de mayo presentando el documental “Los Tatuajes de mi Abuela” en el auditorium de la Universidad Católica de Córdoba. El evento fue organizado por la Asociación Civil Armenia de Beneficencia (HOM)
http://www.lavoz.com.ar/suplementos/temas/mi-abuela-le-robaron-alma%E2%80%9D
–Uno de los temas que siempre ha estado en mis películas es el genocidio porque ha sido unos de los temas más importantes del siglo 20 y también porque es parte de mi historia personal, de mi herencia. Soy descendiente de armenios y tengo una obsesión con ese tema. Prácticamente todos los días leo algo sobre el Genocidio. Antes de este documental no había tratado el tema de género relacionado con esa tragedia. Una vez me encontré con algunas de las mujeres que habían sido víctimas del exterminio en Ruanda, en una conferencia en Estocolmo. Entonces pensé en la masacre armenia y me di cuenta de que había muy poco escrito sobre las mujeres en esa situación. Y sentí que tenía que hacer algo.
–¿Por qué cree que en la historia no hay detalles pormenorizados sobre lo que les ocurrió a las mujeres durante el Genocidio?
–Y... porque a la historia la escriben los hombres y a los genocidios también lo hacen los hombres. Y en sus escritos no hay lugar para la perspectiva de las mujeres. Si se busca en los registros es muy difícil encontrar algo específico sobre lo que les ocurrió a las mujeres armenias. Pero esto pasa no solamente en el genocidio armenio, sino también en el de Ruanda y en el Holocausto. Recién ahora se conoce sobre la violencia sexual que se ejerció contra ellas.
–¿Por qué tuvo más difusión a nivel mundial el Holocausto y tan poca al Genocidio Armenio que se mantuvo oculto por más de 50 años?
–Por las condiciones históricas. En la Primera Guerra Mundial los turcos terminaron victoriosos; pero Alemania perdió la Segunda Guerra Mundial y se obligó a nivel internacional a este país a que aceptara el Holocausto como un genocidio y no como una guerra. Alemania tardó bastante en reconocerlo. En eso tuvieron una postura similar a la asumida por Turquía cuando decían que ellos también sufrieron pérdidas, que ellos no eran los responsables. Es la estrategia de negación. Lo que enoja a Turquía es la criminalización de los actos turcos, ellos no pueden reconocer que hubo genocidio porque van a ser castigados por la Justicia.
–¿Cuándo se enteró de que su abuela había sido víctima del Genocidio?
–Cuando tenía 16 años en la escuela un profesor nos habló del Genocidio y de las deportaciones, pero nunca pensé que lo tenía tan cerca de mis narices. Hasta esta edad nunca se habló este tema en mi familia. Desde chica veía los tatuajes de mi abuela y los odiaba. Usaba guantes para ocultarlos. A mí me parecía ridículo que los llevara, pero no entendía porqué lo hacía. Con el transcurrir de los años yo misma había borrado de mi memoria los tatuajes de ella. Mi abuela había elegido no recordar ciertas cosas de su pasado. Los tatuajes decían tanto sobre una mujer armenia... Decían que había sido secuestrada, maltratada, violada y, en muchos casos, obligada a ejercer la prostitución. También estas mujeres habían tenido que cambiar su religión y hasta su propio nombre. Pero tanto mi familia como otras trataban de ocultar estas marcas en sus mujeres. Siempre fue un tema tabú en la cultura armenia.
–¿Alguna vez se animó a preguntarle por qué tenía esos tatuajes en sus manos y en su cara?
–No, con ella no teníamos una relación afectuosa. Mi abuela ponía una distancia enorme con todas nosotras. Somos cinco hermanas y yo soy la mayor y mi abuela nunca nos dio un beso, un abrazo, nunca nos tocó; era muy fría con nosotras. Ella no hablaba casi nada, estaba siempre triste, como en otro mundo. Yo no la quería. Y eso que vivíamos en el mismo edificio y la veía todos los días. Vivíamos en Beirut, en El Líbano.
–¿Y su mamá hablaba con ustedes sobre este tema?
–Al principio no quería hablar sobre nada de eso. Además, ella consideraba que no teníamos necesidad de contar nuestra historia familiar a otras personas. Se escapaba del tema, nunca quería hablar. Pero con el paso de los años se animó a contarnos todo lo que pasó, al igual que mi tía abuela.
–¿Por qué cree que la mayor parte de las mujeres armenias que fueron violentadas prefirieron callar y olvidar lo que pasó en vez de hablar sobre ello?
–Porque muchas de ellas que, fueron violadas y ultrajadas, se sienten culpables y avergonzadas por lo que les pasó. Aunque son víctimas de las atrocidades, de alguna manera se sienten responsables de lo que les ocurrió. De hecho, algunas intentaron volver a insertarse en la sociedad armenia pero muchos de los integrantes de su propio pueblo las rechazaron. Las consideraban traidoras porque estuvieron durmiendo con el enemigo. Ellos decían que si querían regresar tenían que purificarse, limpiarse las manchas. Muchas de estas mujeres tuvieron que volver con sus raptores porque fueron rechazadas por sus propias familias.
–¿Cuál cree que es el significado profundo de tatuar deliberadamente a una mujer?
–Las tribus turcas, kurdas y árabes son las que hacían los tatuajes a las mujeres, niñas y jóvenes adolescentes entre 6 y 16 años. Cuando las secuestraban las tatuaban para identificarlas como parte de alguna de estas tribus, porque existía la costumbre de robar mujeres entre las mismas tribus. Era fácil secuestrarlas antes porque eran consideradas como un objeto que valía dinero y que servían para satisfacer distintas necesidades. Para cada tribu había tatuajes específicos y para ellos estos dibujos eran muy bonitos. Pero los tatuajes no son parte de la tradición armenia. No es algo lindo para nosotros. Para mí, cuando era niña, eran señales feas y por cierto estigmatizantes.
–¿Cree que si su abuela hubiera tenido la posibilidad de sacarse los tatuajes lo habría hecho?
–Sí, totalmente. Uno de los trabajos comunes de los cirujanos armenios era reconstruir la virginidad de las mujeres secuestradas durante el Genocidio. El primer cirujano estético que trabajó en Estados Unidos fue armenio y una de sus primeras operaciones la hizo con una mujer armenia que estaba desesperada por sacarse los tatuajes. Muchas intentaron hacerlo por sus propios medios. Tengo fotos de algunas que están marcadas con ácidos después que trataron de borrar los tatuajes de sus rostros y manos.
–Para usted las mujeres fueron víctimas del Genocidio pero también las considera heroínas.
–Sí, ellas son heroínas. Los armenios hablan sobre los héroes del Genocidio pero nadie habla de las mujeres, nadie habla de cómo fueron deshumanizadas. Las que sobrevivieron aunque fueron tatuadas, secuestradas dieron luz a hijos de los violadores, eligieron la vida. Quiero que cuando se hable de estas mujeres se las recuerde no como mujeres que fueron violadas sino como verdaderos héroes. ¿Quién dio a luz a todos los armenios que viven en el mundo hoy? Somos los hijos de estas mujeres, sólo tenemos que aceptarlo y estar orgullosos de ello. Y también muchos turcos se están dando cuenta que muchas de sus abuelas son armenias.
–¿Filmar este documental de alguna manera significa para usted una forma de aliviar el dolor de su familia?
–Espero que sea así, lo que yo quiero es que este tema se pueda hablar, que deje de estar debajo de la alfombra. Tenemos que sanar nuestras heridas hablando de lo que nos pasó. Pero no solamente por parte del pueblo armenio sino también por parte de los turcos, porque el hecho de negar el Genocidio Armenio es una manera de negar nuestra propia existencia y en el fondo también su propio dolor como seres humanos.
–¿En qué la cambió a usted en lo personal filmar esta película?
–Descubrí que todo mi trabajo anterior me estaba llevando hacia esta película. Me volví más humilde, admiro a estas mujeres y también me siento mal por no haber podido comprender a mi abuela. Ahora entiendo por qué era así con nosotras. A ella le robaron su alma. No pude abrazarla nunca, pero espero poder hacerlo con esta película. De hecho creo que si ella estuviera viva y pudiera ver el documental me daría un abrazo.
Ficha
Suzanne Khardalian es cineasta independiente, periodista y escritora. Nació en Beirut pero está radicada en Suecia. Estudió periodismo en Beirut y París, trabajó como periodista en París hasta 1985 cuando comenzó a realizar películas. Ha dirigido más de 20 películas que se han proyectado en Europa y Estados Unidos. Estuvo en Córdoba el 19 de mayo presentando el documental “Los Tatuajes de mi Abuela” en el auditorium de la Universidad Católica de Córdoba. El evento fue organizado por la Asociación Civil Armenia de Beneficencia (HOM)
http://www.lavoz.com.ar/suplementos/temas/mi-abuela-le-robaron-alma%E2%80%9D
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