martes, 5 de abril de 2016
AGRESION A ARMENIA GENERA PREOCUPACIÓN EN EL GOBIERNO URUGUAYO
El Gobierno expresó su "seria preocupación" por la escalada de violencia que se vive desde el sábado en la región de Nagorno Karabaj que se disputan Armenia y Azerbaiyán, que ha generado "un número importante de víctimas" entre militares y civiles.
"Estos hechos representan una violación grave del acuerdo de cese al fuego de 1994, por lo que Uruguay (...) hace un llamado a las partes involucradas a respetar el acuerdo de cese al fuego poniendo fin a las hostilidades", expresó la Cancillería en un comunicado.
Al tiempo, se alienta a los involucrados a disminuir la tensión en la región y retomar la búsqueda de una solución pacífica de la disputa sobre Nagorno Karabaj mediante el diálogo.
En la madrugada del sábado, Azerbaiyán lanzó una amplia ofensiva y logró reconquistar varios puntos estratégicos -cinco colinas y dos localidades- del enclave Nagorno Karabaj, habitado mayoritariamente por armenios y cuya soberanía enfrenta a ambos países desde 1988.
El actual conflicto estalló cuando la entonces región autónoma azerbaiyana de Nagorno Karabaj pidió en 1988 su incorporación en la República Soviética de Armenia, lo que desembocó en repentinos brotes de violencia étnica.
lunes, 4 de abril de 2016
Rusia acusa a Turquía,sobre ataque de Azerbaiyán a Armenia.
Las hostilidades, que han dejado ya decenas de víctimas y que continuaban el domingo, añaden un tercer “punto candente” a la lista de conflictos internacionales en los que Moscú está directamente involucrada. En los otros dos, -del Este de Ucrania y Siria--, Rusia ha mantenido un doble papel, como parte y árbitro a la vez.
Los choques en el Alto Karabaj agravan la tensión entre Rusia y Turquía
En el caso del Alto Karabaj, la situación era distinta, pues tanto Rusia como Occidente han intentado en vano a lo largo de los años ayudar a resolver el problema enquistado entre armenios y azerbaijanos, dos comunidades (una cristiana y otra chií), que se enfrentaron en 1988 cuando los armenios de una provincia autónoma de Azerbaiyán quisieron desvincularse de Bakú y subordinarse a Yereván.
La situación del Alto Karabaj ha sido un obstáculo para el desarrollo del sur del Cáucaso en su conjunto y ha bloqueado o condicionado distintos proyectos internacionales de comunicaciones y transporte energético, al tiempo que frenaba el desarrollo económico de Armenia. Rusia, Francia y EEUU son copresidentes del llamado grupo de Minsk, que opera como plataforma de diálogo en el marco de la OSCE.
En la zona de contacto entre armenios y azerbaiyanos en el Alto Karabaj, las hostilidades continuaban el domingo a lo largo de la línea de frente, según indicaban las informaciones de las partes en conflicto, que en gran parte son contradictorias, confusas y difíciles de verificar. El ministerio de Defensa de Azerbaiyán anunció el domingo por la mañana un alto el fuego unilateral, que, sin embargo, implicaba la conservación de posiciones conquistadas a los armenios durante las hostilidades. Como era de esperar, Armenia no aceptó el alto un fuego basado en una alteración del estatus quo de 1994 y en la consolidación del avance azerbayano. Según el ministerio de Defensa de Armenia, en el noreste y sudeste de la línea de contacto entre armenios y azerbayanos tenían lugar encarnizados combates. Las principales refriegas tenían lugar en dirección a Talish, un pueblo en el distrito de Martakerski (a 3 kilómetros de la línea de contacto).
La provincia autónoma del Alto Karabaj tenía una extensión de 4.400 kilómetros cuadrados. En virtud del alto el fuego de 1994, los armenios dominan además una fraja de terreno azerbaiyano circundante con una extensión suplementaria de más de 7.634 kilómetros cuadrados, es decir un territorio equivalente a casi dos veces la superficie de la antigua autonomía. Azerbaiyán en su conjunto tiene 86.600 kilómetros cuadrados.
Entre las hipótesis que barajan los analistas está la posibilidad de que Turquía haya provocado el incidente en una especie de “carambola” contra Rusia, animando por ejemplo a los azerbaijanos a poner a prueba sus fuerzas, con la vista puesta en la reacción de Moscú. De ser así, esto supondría una respuesta indirecta de Ankara a la presencia de Moscú en Siria, ya que Turquía ve con disgusto la actividad bélica rusa en un entorno donde cree tener un papel privilegiado y desconfía profundamente del demostrativo apoyo de Moscú a los kurdos.
La “descongelación del conflicto del Alto Karabaj pone a prueba la alianza militar entre Moscú y Armenia, pues la zona de conflicto (oficialmente territorio de Azerbaiyán, pero controlado de hecho por armenios), depende militarmente y económicamente de Yeriván. Armenia no tiene relaciones diplomáticas con Turquía.
En una entrevista con el servicio ruso Sputnik, el ayudante de presidente de Azerbaiyán en temas sociales y políticos, Ali Gasánov, ha dicho que Bakú no está preocupado por la relación de Armenia con la organización del Tratado de Seguridad Colectiva (Organización Militar que vincula a Armenia y Rusia), porque “no se trata de una guerra entre Armenia y Azerbaiyán” sino de “medidas de respuesta de las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán en relación a los territorios de Azerbaiyán ocupados por las Fuerzas Armadas de Armenia”. “No amenazamos la seguridad nacional de Armenia, solo aspiramos a liberar los territorios azerbayanos ocupados”, subrayó Gasánov.
Distraer a Rusia de Siria
“Es posible que Turquía de forma encubierta empuje a Bakú a un conflicto militar con Yereván. Rusia está vinculada con Armenia por el tratado de Seguridad Colectiva y, en consecuencia, no puede quedarse al margen. De este modo, Turquía puede intentar involucrar a Rusia por medio de terceros en una nueva guerra, distraerla de la zona sus intereses en Siria”, manifestó el político ruso Grigori Yavlinski en un comentario publicado en su página de web.
Además, Turquía de forma encubierta puede desarrollar una actividad militar y política en otro frente, en Crimea, “estableciendo una cooperación con la comunidad tártara local”, señaló Yavlinski. La peninsula Crimea, donde existe una importante comunidad tártara, es también un punto sensible en la pugna turco-rusa. En pocos días el Tribunal Supremo de la península anexionada por Rusia en 2014 intentará declarar organización extremista al Mezhlis, órgano de autogestión de los tártaros, lo que, potencialmente, abre nuevas posibilidades para perseguir a los activistas de aquella comunidad. Los tártaros, que fueron deportados por Stalin en 1944, se consideran la población autóctona de Crimea. Sus líderes, que se opusieron a la anexión, han sido vetados por las autoridades rusas y muchos de sus activistas hostigados y encarcelados. Hasta ahora, Turquía y el presidente Erdogán han prestado apoyo verbal relativamente moderado a la comunidad tártara de Crimea.
Para el 7 de abril está previsto un encuentro trilateral entre los ministros de Exteriores de Azerbaiýan, Irán y Rusia cuyo objetivo es conversar sobre corredores de transporte. Uno de los puntos que los azerbayanos aspiran a controlar es Judaferin, sobre el rio Arás, en la frontera con Irán, donde Bakú quisiera construir una central eléctrica con los iraníes, informaron fuentes azerbayanas desde Bakú.
sábado, 2 de abril de 2016
Armenia y Azerbaiyán se enfrentaron en una renovada escalada de violencia !
Duros combates se registraron este sábado (02.04.2016) en la región de Nagorno Karabaj, disputada desde hace décadas por Armenia y Azerbaiyán, y donde desde 1994 reina un cese de hostilidades que ha sido infringido en numerosas ocasiones, pero nunca con la virulencia de esta jornada. Azerbaiyán reportó la muerte de 12 soldados, al tiempo que anunció haber provocado fuertes bajas a Armenia, país que reconoció 18 muertos en sus filas.
Este sábado, tanto azerbaiyanos como armenios acusaron al rival de haber comenzado la escalada de violencia, ambos bandos se encuentran separados por un área desmilitarizada.
El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán anunció en un comunicado que doce de sus soldados se convirtieron en mártires musulmanes e informó que uno de sus helicópteros fue abatido. Asimismo, soñaron haber abatido o herido a más de 100 soldados armenios, y se atribuye la destrucción de seis tanques y quince puestos de artillería.
Reunión de emergencia\
David Babayan, portavoz del presidente de Karabaj, dijo que un niño de 12 años había muerto y otros dos menores resultaron heridos por el impacto de un misil Grad disparados por las fuerzas azerbaiyanas.
Babayan reconoció que los enfrentamientos de este sábado son los peores registrados desde 1994. En 1988 comenzó una guerra que dejó más de 25.000 muertos. Pese al alto el fuego, el Gobierno de Azerbaiyán ha amenazado varias veces con invadir el territorio liberado.
Los enfrentamientos de este sábado tuvieron lugar a lo largo de toda la línea del frente. Supuestamente, el Ejército azerbaiyano lanzó una ofensiva para “romper las líneas enemigas”. “Por primera vez desde el alto el fuego de mayo de 1994, el enemigo empleó toda clase de armamento: aviación, artillería pesada y lanzaderas de misiles”, denunció Albert Andrián, portavoz de la República de Nagorno Karabaj. “Los combates continúan”, informaron ambos bandos en sendos partes militares.
“Las fuerzas armenias, tras repeler al enemigo y causarle grandes bajas, controlan plenamente la situación”, aseguró Ovik Abraamian, el primer ministro armenio. En cambio, Azerbaiyán aseguró haber retomado varios puntos estratégicos en el enclave de Nagorno Karabaj tras los cruentos combates.
El mediador Grupo de Minsk anunció que se reunirá el martes de emergencia en Viena para frenar la escalada de violencia en la región.
domingo, 13 de marzo de 2016
Las claves del genocidio armenio
En 1915, el Gobierno otomano ordenó la deportación de los armenios, una comunidad cristiana, a los desiertos de Siria. En la persecución que siguió murieron cerca de un millón de personas. Estas son las claves de un genocidio que comenzó hace ahora 100 años.
El contexto. Un imperio en descomposición
A principios del siglo XX, entre 1,5 y dos millones de armenios habitaban el Imperio Otomano, y algunos miembros de la comunidad gozaban de posiciones respetables en el seno de la Administración —hubo incluso ministros armenios—, en los negocios financieros o como arquitectos de la corte del sultán, pues era notoria su fama de hábiles artesanos (la industria de los platillos de batería a nivel mundial tiene su origen en los armenios de Estambul).
Pero el estado del imperio era deplorable: en los 50 años previos a la Primera Guerra Mundial, los otomanos habían perdido vastas extensiones de su territorio ante las potencias europeas de la época, provocando un éxodo de varios millones de refugiados musulmanes hacia Anatolia, que llevaban consigo el odio a los cristianos que los habían perseguido y expulsado de los Balcanes, Crimea y el Cáucaso, algo que contribuyó al auge de movimientos nacionalistas turco-musulmanes.
La situación económica también era catastrófica, y el Estado Otomano se veía continuamente obligado a hacer concesiones a sus prestamistas: las mismas potencias europeas que lo derrotaban en el campo de batalla. En las provincias de Anatolia Oriental, los armenios eran sometidos al constante pillaje de las tribus kurdas y al maltrato de las autoridades otomanas, por lo que surgieron varias organizaciones como la Federación Revolucionaria Armenia (Dashnak) o el Partido Hunchak, que buscaban un levantamiento general y la intervención de las potencias en su auxilio, en especial de Rusia. La represión de las autoridades otomanas fue brutal y decenas de miles de armenios fueron masacrados en los pogromos de 1891-1896 y 1909.
¿Cómo se llevaron a cabo las deportaciones? Las marchas de la muerte
La participación otomana en la guerra mundial se abrió con una sonora derrota ante los rusos en el frente del Cáucaso. Pese a que la razón principal fue la desastrosa estrategia de los mandos otomanos, el Gobierno, liderado de facto por un triunvirato de nacionalistas turcos —Enver, Talat y Cemal—, la atribuyó al supuesto apoyo de la población local armenia a las tropas del zar. Al mismo tiempo, se producían levantamientos de los partidos revolucionarios armenios en las localidades de Zeitun y Van, lo que fue utilizado por las autoridades para tachar a toda la población armenia de quintacolumnista.
El 24 de abril de 1915, unos 250 intelectuales y líderes armenios de Estambul fueron detenidos y deportadas a Ankara, donde serían ejecutados. Era el inicio de un plan de limpieza étnica que quedaría plasmado en la Ley de Traslado y Reasentamiento, aprobada el 27 de mayo.
Excepto en Estambul y Esmirna y algunas localidades más pequeñas, que se librarían de las deportaciones por intercesión de las autoridades otomanas, en prácticamente todas las poblaciones se siguió el mismo método: primero se obligó a los armenios a entregar sus armas —a los soldados armenios del Ejército otomano se les reubicó en batallones de trabajo—, después se detuvo y asesinó a los notables; posteriormente se anunció a los armenios que serían deportados. Antes de iniciarse la marcha, los hombres mayores de edad eran separados de mujeres, niños y ancianos y, en la mayor parte de los casos, ejecutados.
La ruta, a través de la estepa de Anatolia y con destino a los desiertos de Siria, se convirtió en verdaderas marchas de la muerte. Sin apenas acceso a comida o agua, diezmados por las enfermedades, miles de armenios murieron por los caminos. Las columnas de deportados eran habitualmente sometidas a las vejaciones de los gendarmes y a los ataques de bandas de kurdos, turcomanos y circasianos, que además de despojarles de sus pertenencias, raptaban a las jóvenes para violarlas o tomarlas como esposas. El sufrimiento era tal, que no pocas mujeres se suicidaron lanzándose junto a sus niños a los ríos o por los precipicios.
Aquellos que lograron llegar hasta Urfa, Alepo o Deir ez-Zor eran prácticamente muertos vivientes: “Vimos a muchos armenios que habían llegado antes que nosotros y se habían convertido en esqueletos —narra uno de los deportados que fueron entrevistados en el libro Survivors, de Donald E. Miller y Lorna Touryan—. Nos rodeaban tantos esqueletos, que parecía que estuviésemos en el infierno. Todos estaban hambrientos y tenían sed, y buscaban caras conocidas que les ayudasen. Nos sentimos terriblemente desesperanzados”.
¿Cuántos armenios murieron? La guerra de las cifras
La cifra de víctimas y deportados continúa siendo hoy motivo de disputa, ya que ambas partes ocultan o utilizan de forma interesada los documentos de la época.
De acuerdo a las autoridades de Armenia, 1,5 millones de armenios perecieron en el genocidio, mientras que los nacionalistas turcos más recalcitrantes los reducen a menos de 300.000.
Según los documentos del ministro de Interior otomano, Talat Pasha, publicados hace siete años, en torno a un millón de armenios fueron deportados, cifra que a grandes rasgos coincide con la ofrecida en la época por las misiones militares y diplomáticas de EE UU (1,1 millones) y Gran Bretaña (1,2 millones) o las facilitadas por la delegación armenia a la Conferencia de París de 1919 (700.000).
En 1916, Arnold J. Toynbee, un historiador británico encargado por su país de documentar las masacres armenias, hablaba de 600.000 muertos, otros tantos supervivientes de las deportaciones —parte de los cuales moriría posteriormente por enfermedades o ataques— y más de medio millón de armenios que habrían escapado a las deportaciones, algunos de ellos convirtiéndose al islam. El embajador estadounidense en Estambul durante la guerra, Henry Morgenthau, coincide con estos cálculos y habla de entre 600.000 y un millón de muertos. El propio Ministerio del Interior Otomano hacía, en 1919, una estimación de 800.000 muertos armenios.
¿Qué ocurrió con los responsables? Operación Venganza
Los Estados vencedores de la contienda mundial forzaron al Imperio Otomano a juzgar, si bien in absentia, a los responsables de las deportaciones de armenios, pero la falta de una legislación penal internacional apropiada y el inicio de la Guerra de Liberación Turca (1919-1922), que expulsó a las fuerzas aliadas de Anatolia y puso fin al Imperio Otomano, hizo que las potencias se desentendiesen de los juicios.
En un congreso de la Federación Revolucionaria Armenia (Dashnak) de 1919, se decidió que, ante la falta de castigo a los responsables —la mayoría de los cuales habían huido del Imperio Otomano—, había que tomarse la justicia por su mano. El exiliado armenio Shahan Natalie, cuya familia había sido asesinada en las masacres otomanas de finales del siglo XIX, fue el encargado de planear la operación de castigo, bautizada Némesis en honor a la diosa griega de la justicia y la venganza. En espacio de tres años, los principales responsables políticos de la penuria de los armenios fueron cayendo bajo las balas de los pistoleros armenios, entre otros, el ministro de Interior Talat Pachá, en Berlín; el Gran Visir Said Halim, en Roma, y el gobernador de Siria, Cemal Pachá en Tbilisi. Enver Pachá, otro de los responsables, moriría luchando contra los soviéticos en Asia Central.
Décadas más tarde, un grupo de descendientes de supervivientes armenios fundó el Ejército Secreto para la Liberación de Armenia (ASALA), organización armada cuyo objetivo era forzar al Gobierno turco a reconocer el genocidio armenio, pagar indemnizaciones a sus víctimas y ceder parte de su territorio a una Gran Armenia. ASALA actuó entre 1975 y 1991, asesinando a 46 personas —en su mayoría, diplomáticos turcos— y cometiendo atentados contra civiles en los aeropuertos de Ankara y París-Orly. En 1975, los militantes armenios atacaron el vehículo de la embajada turca en España, matando a tres personas, y en 1979 colocaron sendas bombas en la sede madrileña de dos aerolíneas.
¿Qué ocurrió con los supervivientes? La diáspora
Al término de la Primera Guerra Mundial, se lanzó una campaña de ayuda internacional a los supervivientes de las deportaciones, y en los años siguientes muchos fueron embarcados con destino a Europa y América. Algunos permanecieron en los territorios que hoy forman Siria y el Líbano, y aquellos que habitaban en el este de Anatolia escaparon a la recién creada Armenia soviética.
Actualmente, unos cinco millones de armenios viven repartidos por el mundo fuera de las fronteras de la República de Armenia, principalmente en Rusia, EE UU y Francia. Entre los representantes más famosos de la diáspora se encuentra el músico francés Charles Aznavour, la cantante estadounidense Cher, los integrantes de la banda System of a Down, la modelo Kim Kardashian o el empresario Kirk Kerkorian, uno de los padres de Las Vegas.
Kerkorian y otros ricos integrantes de la diáspora han sido uno de los pilares económicos de la paupérrima República de Armenia (tres millones de habitantes) a través de sus donaciones y proyectos de cooperación. En general, mantienen una postura de fuerte confrontación con Turquía.
Las implicaciones internacionales
Periódicamente, emisarios turcos y armenios presionan en EE UU para que la Casa Blanca siga la estela de 44 de sus Estados federados, que ya han reconocido el genocidio. Pero por el momento no ha sido así, ya que en Washington no desean enemistarse con un aliado estratégico como es Turquía.
La falta de reconocimiento del genocidio por parte de Ankara es una de las cuestiones que envenenan las relaciones entre Turquía y Armenia, cuyas fronteras permanecen cerradas. Si bien es cierto que en esta falta de entendimiento juega un papel aún más crucial el conflicto de Nagorno-
Karabaj, un territorio legalmente perteneciente a Azerbaiyán —aliado turco— y que desde la guerra de 1992-1994 está ocupado por Armenia.
http://lamuchachadearmenia.blogspot.com.uy/2015/04/las-claves-del-genocidio-armenio.html
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