Mostrando entradas con la etiqueta karapaj. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta karapaj. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de octubre de 2016

OSCE afirma que la situación en Nagorno Karabaj es de "relativa calma"


En su comunicado, los copresidentes del Grupo de Minsk --Rusia, Estados Unidos y Francia, así como el representante personal del presidente de la OSCE--, han afirmado que la visita tenía como objetivo discutir la situación "tras la violencia sin precedentes en el mes de abril".

"Las partes han confirmado que la situación sobre el terreno es de relativa calma", han subrayado, recalcando que "el respeto del alto el fuego es fundamental para las negociaciones en marcha".

Asimismo, los copresidentes del Grupo de Minsk han afirmado que los presidentes de Armenia y Azerbaiyán, Serzh Sargsyan e Ilham Aliyev, respectivamente, "han expresado sus puntos de vista sobre cómo hacer avanzar el proceso de paz".

Los gobiernos de Armenia y Azerbaiyán acordaron en abril un alto el fuego con las condiciones fijadas en 1994 y 1995, si bien ambas partes se han acusado en varias ocasiones de violarlo.

El conflicto de Nagorno-Karabaj que divide a Armenia y Azerbaiyán experimentó del 2 al 5 de abril una escalada después de haber permanecido latente durante más de dos décadas. El día 5 se anunció el alto el fuego.

Armenia y Azerbaiyán viven enemistados desde el inicio del conflicto de Nagorno-Karabaj, en 1988, cuando este enclave, poblado en su mayoría por armenios y con apoyo del Gobierno de Armenia, decidió independizarse de la entonces República Socialista Soviética de Azerbaiyán.

El Gobierno azerí perdió el control sobre Karabaj y siete distritos adyacentes tras una escalada de hostilidades en el período de 1992 a 1994. Azerbaiyán insiste en recuperar su integridad territorial, mientras que Armenia defiende los intereses de la autoproclamada República de Nagorno-Karabaj, que no es parte de las negociaciones.

sábado, 14 de mayo de 2016

EL DOLOR Y EL ORGULLO DE ESTA MAMA ARMENIA




"Este dolor no me deja sentir orgullo", dice Anahit Harutyunyan, la madre de un soldado que murió en los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán del mes pasado en Nagorno Karabaj. La mujer de 47 años de edad, mirando el retrato de su hijo, añade entre lágrimas: "Fue un francotirador"

Grigor Harutyunyan, 19 años, es uno de casi un centenar de soldados armenios y voluntarios que perdieron la vida al contener y repeler la agresión de Azerbaiyán en la guerra de cuatro días a principios de abril.

Su cuerpo fue dejado en el territorio controlado por los azerbaiyanos y se intercambio a través de la mediación del Comité Internacional de la Cruz Roja después del alto el fuego del 5 de abril.

La madre del soldado muerto se enteró de la devastadora noticia sobre la muerte de su hijo el 11 de abril.

Anahit Harutyunyan después de la muerte de su marido hace 13 años se unió a las fuerzas armadas y ahora sirve con el rango de mayor.

Crio sus cuatro hijos casi sola, desde el año 2009 la mujer ha vivido temporalmente en un apartamento situado en un edificio residencial en las afueras de Ereván.

"No hemos tenido electricidad y suministro de agua durante tres años. Hemos vivido a la luz de las velas ...

Mi hijo Grigor dijo que iba a poner poco a poco todo en orden después de terminar su servicio en el Ejército,era un chico muy ingenioso ", dice la la orgullosa mama.

Los Harutyunyan y otras familias de soldados muertos en las hostilidades de abril han estado visitando las tumbas para los tradicionales "40 días después de la muerte" conmemoración que hacen los armenios,cuarenta días después del fallecimiento de sus seres queridos.

sábado, 30 de abril de 2016

Armenia puede protagonizar el próximo gran conflicto bélico?



Tras años de aparente tranquilidad,Azerbaiyán a vuelto a entablar hostilidades contra Nagorno Karabaj, una región de mayoría armenia. Durante los últimos tres días, grupos armados de Nagorno Karabaj y tropas regulares armenias y azeríes han intercambiado ataques, disparos y víctimas mortales, en la escalada de violencia más importante que ha atestiguado la región del Cáucaso desde la guerra entre Georgia y Rusia por el control de Osetia del Sur. A mitad de camino entre Europa y Asia, el Cáucaso vuelve a ser un polvorín.

En rigor, nunca ha dejado de serlo. La resurrección del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán tiene poco de sorprendente, dado que tan sólo se había mantenido apagado, pero latente, desde su teórica resolución a mediados de los noventa. Entonces, la comunidad internacional logró resolver las disputas territoriales y políticas entre ambos países con una paz frágil y con un status quo que no contentaba a ninguno de los dos, pero muy especialmente a Armenia, aislada y alejada de las minorías étnicas cristianas residentes en Azerbaiyán, de mayoría musulmana. Ahora, la guerra vuelve a estar a la vuelta de la esquina.

Y podría arrastrar en su camino a otras potencias. Turquía, Rusia e Irán observan con inquietud el desarrollo de los acontecimientos. ¿Pero qué está pasando y por qué podrían protagonizar el próximo gran conflicto bélico de Asia menor?

¿Qué es Nagorno Karabaj, para empezar?

La historia del Cáucaso es un relato de divisiones, reivindicaciones históricas y conflictos de influencia entre tres grandes potencias. Nagorno Karabaj es sólo uno de los muchos resultados socio-políticos de tan explosivo combo. Ubicada en el corazón de Azerbaiyán, la región está habitada de forma mayoritaria por armenios cristianos, pero después de una noche de copas y prostitutas,Stalin decidió regalárselo a Azerbaiyan,para congratularse con Turquia,mejor dicho a la Republica Socialista Soviética de Azerbaiyán. Desde mediados de los noventa, cuando la población de la región se levantó en armas y declaró su independencia, administra sus propios asuntos. Pero sin reconocimiento internacional.

Las poblaciones armenias, georgianas y azeríes a menudo vivían mezcladas en territorios solapados. De modo que, cuando las tres comenzaron a declarar su independencia y establecer su ámbito soberano tras la Primera Guerra Mundial, reclamaron territorios habitados por diversas etnias, pero que consideraban propios. Nagorno Karabaj, la mancha anaranjada en el corazón azul de Azerbaiyán, es uno de los casos más prolongados en el tiempo.
Nagorno Karabaj es uno de los muchos estados fantasmas que pueblan los antiguos límites de la Unión Soviética, al igual que Abjazia, Osetia del Sur o Transnistria. Todos ellos poseen autonomía política de facto, pero son parte nominal de otros estados. Las raíces de todos ellos se pueden rastrear en el explosivo proceso de expansión territorial del Imperio Ruso primero y de la Unión Soviética después. El Cáucaso, de forma particular, siempre fue un nido de etnias, lenguas, culturas y religiones sólo amalgamadas por la soberanía tardía de los zares. Las poblaciones, al igual que en Europa, vivían mezcladas.

Cuando la Primera Guerra Mundial hizo saltar por los aires la frágil soberanía rusa, tanto Armenia como Azerbaiyán como Georgia, las tres regiones transcaucásicas, organizaron sus propios estados-nación (también a expensas del decadente Imperio Otomano). Durante el proceso, chocaron entre sí por el escaso territorio del istmo, reivindicando su soberanía sobre regiones solapadas. Cuando la Unión Soviética recuperó los territorios, en el contexto de la guerra civil rusa, los reorganizó a su modo. Y lo hizo ahondando en sus divisiones étnicas. Así, Azerbaiyán fue separada de Nakhchivan, antigua provincia persa de población azerí, y Armenia, de Nagorno Karabaj.

Antes de ser absorbidas por la Unión Soviética, tanto Armenia como Azerbaiyán se declararon repúblicas democráticas independientes. Lo hicieron, como ya hemos visto, incluyendo importantes bolsas de otras etnias en sus territorios. En Shusha, en 1920, la población armenia se levantó contra el gobierno azerí. El ejército de este último reprimió el levantamiento de forma cruenta, destruyendo la ciudad y matando a miles de armenios. El origen del conflicto de Nagorno Karabaj es muy antiguo.
La primera quedaría como un brazo de tierra entre Armenia y su frontera histórica con Irán. La segunda, como un enclave armenio, aunque también poblado por azeríes, dentro de Azerbaiyán. Nagorno Karabaj, además, obtuvo la categoría de oblast autónomo dentro de la República Socialista de Azerbaiyán, un estatus diferenciado que, en el esquema interno de los gobernantes de la Unión Soviética, buscaba minar el poder territorial de las entidades federales del imperio. El equilibrio, muy complejo, como se aprecia, se quebró cuando el poder central de Moscú se vino abajo tras la caída del muro de Berlín, a finales de los '80.

¿Qué pasó en la guerra de los '90?

El dominio de la Unión Soviética había apagado los fuegos de la breve guerra que enfrentó a Armenia y a Azerbaiyán durante los años veinte, pero no los había extinguido. Durante las décadas subsiguientes, los habitantes de Nagorno Karabaj, armenios en su mayoría, mostraron su voluntad de reincorporarse a la República Socialista Soviética de Armenia. En 1988, coincidiendo con la perestroika y la mayor apertura política promulgada por el gobierno de Gorbachov, los medios de comunicación, el gobierno y las figuras políticas armenias, a un lado y a otro de la frontera, solicitaron reunificar ambos territorios.

La tensión creció. El gobierno y las figuras políticas azeríes reafirmaron su soberanía sobre Nagorno Karabaj. En las calles de la región, armenios y azeríes se enzarzaron en disturbios y acciones violentas de diverso calado. La agresividad se extendió de forma transversal y el conflicto adoptó tintes étnicos: diversos ataques civiles y discriminados tanto contra población armenia como azerí se registraron en Kirovabad, Baku (capital de Azerbaiyán), Sumgait y Askeran. Poco después se inició el conflicto bélico: Armenia y los separatistas de Nagorno Karabaj, que declararían su independencia en 1991, y Azerbaiyán.

Refugees
Ruinas en una población de Nagorno Karabaj.
La guerra duró seis años, y resultó en una victoria armenia. Azerbaiyán contó con el apoyo directo de rebeldes chechenos y otros grupos islámicos, además de con la ayuda indirecta de Turquía. La participación del estado turco no fue trivial: los azeríes son musulmanes y túrquicos, y se enfrentaban a Armenia, territorio tradicionalmente enfrentado a Turquía tras el genocidio armenio cometido por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial (y aún hoy, no reconocido por el gobierno turco). Armenia fue apoyada por Rusia. En 1994, se firmaba la paz: Armenia y Karabaj se habían impuesto a Azerbaiyán.

¿Qué sucedió tras el conflicto bélico?

Por un lado, que miles de personas murieron (el recuento total se eleva por encima de los 20.000 muertos). Por otro, que centenares de miles de armenios y azeríes se vieron desplazados: los primeros, huyendo de las numerosas persecuciones a las que fueron sometidos en los territorios azeríes que tradicionalmente habían habitado; los segundos, dejando atrás los ataques de la población armenia de Nagorno Karabaj. Fue una guerra larga y costosa.

Y fue una guerra sin clara resolución. La mediación de las potencias internacionales estableció que, pese a las ganancias militares de las fuerzas armenias, Nagorno Karabaj seguiría formando parte de Azerbaiyán. Sobre el terreno la situación era diferente: los rebeldes de Karabaj, no sólo habían logrado mantener la independencia virtual de su territorio, sino que habían extendido el ámbito de su poder a otras comarcas cercanas. El Grupo de Minsk, articulado para resolver el conflicto, cedió a ambas partes: Karabaj tendría una amplia autonomía, pero Azerbaiyán mantendría su soberanía.

Los acuerdos de Bishkek, en teoría, desmilitarizarían la zona, facilitarían la conexión entre Armenia y Nagorno Karabaj a través del corredor de Lachin y harían lo propio entre Nakhchivan y Azerbaiyán. Desde 1994 el conflicto bélico se ha apaciguado, pero eso no ha evitado que, a lo largo de los años, hayan surgido nuevas tensiones y disputas. En 2008, un año de especial turbulencias en todo el Cáucaso, milicias armenias y tropas azeríes intercambiaron hostilidades en el sector norte de la frontera de Karabaj. Una decena de personas perdieron la vida. Ante todo, la situación puso de manifiesto lo débil del alto el fuego.

¿Y qué está pasando ahora exactamente?

Algo parecido. Pese a los intentos del Grupo de Minsk, ninguno de los dos gobiernos involucrados, amén de la República de Nagorno Karabaj, han llegado a algún punto de acuerdo. En esencia, la región sigue siendo disputada en términos semejantes a los narrados con anterioridad, hace prácticamente un siglo. Durante los últimos días, tanto Armenia como Azerbaiyán han intercambiado acusaciones de violación del alto el fuego. El ejército azerí ha comunicado la muerte de doce soldados y más de un centenar de incursiones armenias en territorio propio y desmilitarizado. El gobierno de Karabaj afirma que doce civiles han muerto por culpa de incursiones azeríes.

La retórica de ambos países también se ha extremado: "En el caso de provocaciones armenias continuadas, lanzaremos una operación a todos los niveles a lo largo de la línea fronteriza", afirmó el portavoz del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán, Vagif Dargahly. Algo que parecen confirmar desde Karabaj, denunciando bombardeos con morteros de 152 mm de calibre.


Según cuenta The New York Times, voluntarios armenios, al igual que en los enfrentamientos de los noventa, están llegando a Nagorno Karabaj, donde ya se vive un ambiente de plena guerra. Son situaciones que se han repetido con anterioridad en la región, pero no a este nivel, y que han provocado las llamadas al apaciguamiento por parte del gobierno de Vladimir Putin.

¿Y qué papel juegan las potencias internacionales?

La intervención internacional, especialmente la rusa, fue clave para detener la hostilidades en 1994. Desde entonces, como casi cualquier otro evento relativo al área de influencia de Rusia, las disputas entre Armenia y Azerbaiyán han tenido poca proyección mediática. Ahora la cosa podría cambiar: Oriente Medio vive un momento de alta inestabilidad, y tanto Rusia como Turquía, dos potencias históricas enfrentadas por sus esferas de influencia, han tenido un papel activo en el conflicto sirio. No sólo eso, sino que han llegado a chocar: un avión turco derribó a uno ruso, provocando el consecuente enfado de Moscú.

Tayyip Erdoğan, presidente turco, se ha mostrado particularmente beligerante durante los dos últimos días, reafirmando su apoyo a Azerbaiyán en términos agresivos. Tanto Putin como Erdogan articulan su retórica política interna en torno a su prominencia en las relaciones internacionales y, como se pudo apreciar en el caso de Siria, su relación está deteriorada. En el caso de Nagorno Karabaj, están condenados a enfrentarse: Azerbaiyán es un país musulmán y túrquico, mientras que Rusia es el único apoyo de Armenia en la región. El ejército ruso cuenta con una base permanente en el país caucásico, cuyo recelo de Turquía, estado heredero del Imperio Otomano responsable del genocidio, es público.

¿Nagorno Karabaj como una guerra proxy entre Rusia y Turquía? Es pronto para decirlo, pero las alianzas entre ambos son divergentes. Tanto Putin como Erdogan son gobernantes duros y cada vez más autoritarios, que basan su apoyo interno, parcialmente, en no mostrar debilidad externa. Las relaciones entre ambos estados se encuentran en el peor momento posible.

A nivel histórico, por otro lado, el Cáucaso es un punto de conflicto entre ambas potencias, cuyos límites chocan, además, con la influencia iraní. Si las hostilidades entre Armenia y Azerbaiyán continuaran, es posible que ambos países, Turquía y Rusia, utilizaran el escenario como una guerra proxy. Se trataría de un escenario similar al de Ucrania, donde rebeldes del Donbass combaten las fuerzas ucranianas con apoyo del Kremlin, o al de Siria, donde Irán, Arabia Saudí, Rusia y Turquía juegan papeles indirectos. El escenario bélico es plausible, pero la escalada debería ser mayor a lo largo de las próximas semanas.

Sea como fuere, es un escenario ideal para que ambas potencias se enfrenten de forma directa. Tras su intervención en Siria, Vladimir Putin podría estirar, una vez más, los resortes de la OTAN posicionándose frente a Turquía, miembro de la alianza. Ha sucedido antes tanto en Siria como en los países bálticos. Como recordaba el Financial Times en febrero, la tensión entre ambos gobiernos es muy alta. El escenario de Armenia vs. Azerbaiyán posiciona automáticamente a Rusia y Turquía frente a frente (tanto a nivel geopolítico como desde un punto de vista histórico) en un momento de alta volatilidad. Es un riesgo real


domingo, 24 de abril de 2016

EN EREVAN SE CONMEMORÓ,SE MARCHÓ Y SE EXIGIO JUSTICIA.


Una llama eterna en memoria de los más de un millón de armenios masacrados por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial.



Decenas de miles de personas asistieron en Ereván, la capital de la actual Armenia, a la ceremonia que se repite año tras año y que se ha convertido en uno de los símbolos del "primer genocidio del siglo XX”.



“Exigimos a Turquía el reconocimiento del genocidio armenio como un crimen contra la humanidad que sufrieron nuestros antepasados. Y exigimos una indemnización y compensación por esas pérdidas para la población armenia”, aseguraba Hayarpi Vartanyan, asistente a la manifestación.

sábado, 23 de abril de 2016

El negacionismo turco: inamovible desde hace 102 años.


La negativa turca a considerar genocidio la matanza de armenios tiene fundamentos complejos y raíces variadas. Por un lado, el oportunismo geopolítico y diplomático tras la Primera Guerra Mundial.
Reconocer que el naciente estado turco tenía las manos manchadas de sangre no era un buen comienzo para nadie. Ni para Ataturk ni para las potencias europeas, con intereses de todo tipo —comerciales y estratégicos— en la zona.

Más adelante, y con Armenia bajo la órbita soviética, la 'cuestión armenia' fue perdiendo fuerza y valedores en la comunidad internacional. Tratados de paz incumplidos y reparaciones de guerra no abonadas fueron poco a poco relegados al olvido, más si cabe tras la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, que sucedió a Armenia en el pódium de injusticias contemporáneas.

Con el paso de las décadas, Turquía aceptó la comisión de grandes matanzas (en realidad ya el mismo Ataturk lo había hecho), pero con un matiz exculpatorio, que eliminaba la posibilidad de asumir una responsabilidad deliberada: fueron, argumentan, matanzas interétnicas, con muertos por ambas partes y explicables, o contextualizables, en el marco de la Gran Guerra. Cierto.

Hubo víctimas del lado turco, pero las cifras no están claras y lo que se juzga en cualquier caso no son puntuales refriegas, sino los ataques contra la población indefensa. El negacionismo reciente del genocidio viene amparado por la dureza del Código Penal turco, que blinda al Estado y contempla pena de cárcel para quien agravie públicamente la identidad nacional.

En este sentido, la mención al genocidio armenio es quizá el agravio máximo, como ya tuvo ocasión de comprobar en sus propias carnes el Nobel de Literatura turco Orhan Pamuk, que ha abandonado en varias ocasiones su patria amenazado de muerte y perseguido por defender la causa armenia.

El negacionismo es uno de los puntos de fricción de Turquía con las instituciones Europeas, sobre todo con el Parlamento Europeo, que periódicamente insta a Ankara a dar pasos favorables al entendimiento con Armenia, dos países sin relaciones diplomáticas.

Para la UE, la 'cuestión armenia' es clave en el marco de las negociaciones para la adhesión de Turquía. Pero de momento, como pasa con el reconocimiento de la memoria del genocidio, se trata de un asunto sin resolve

GEORGE CLOONEY: NO ES SOLO UN DOLOR DE ARMENIA LO ES DE TODO EL MUNDO.


El genocidio armenio no es sólo parte de la historia de Armenia, no es el dolor de un país o de un pueblo en particular, es parte de la historia del mundo, dijo George Clooney en el Segundo Foro Mundial contra el delito de genocidio que se celebra en Ereván.
Ha sido una larga lucha para poder llamar a las cosas por su nombre, dijo Clooney. Dijo que es difícil porque vivimos en un mundo complejo, pero añadió que "no se puede negar lo que ha sucedido."



"Cuando alguien está tratando de aniquilar a una raza en su conjunto, su cultura, su gente, eso es genocidio, no puede haber otra versión de la misma."
Una y otra vez repetimos "Nunca más" después de Alemania, pero después de ver lo que ocurrió en Camboya, Bosnia, Ruanda, Darfur. La verdad es que ocurre una y otra vez.



"Lo que estamos haciendo hoy en día tiene dos objetivos. En primer lugar, tenemos que mirar hacia atrás en el pasado y recordamos que no es el dolor de un país o un pueblo en particular, que es parte de la historia del mundo.
En segundo lugar, tenemos que seguir adelante ", agregó Clooney.
La esencia del Premio Aurora es que los fundadores están tratando de valorar el heroísmo de la gente, que arriesgan sus vidas para asegurar una vida mejor para los demás, subrayó.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Con mucha firmeza la OTAN censuro a Azerbaiyán en su propia capital.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, reiteró hoy en Baku que el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por el enclave de Nagorno Karabaj debe ser resuelto por las vías pacíficas.
"No hay una solución militar al conflicto de Nagorno Karabaj. La única posibilidad para avanzar es el diálogo, la cooperación y el compromiso", dijo el líder de la Alianza Atlántica al intervenir ante los estudiantes de la Academia Diplomática de Azerbaiyán en Baku.
Rasmussen reiteró la postura que ya expresó la víspera en Armenia, donde dijo a los estudiantes de la Universidad de Ereván que los dos países "no deben volver a la guerra".
El secretario general de la OTAN condenó en este contexto la decisión de Azerbaiyán de amnistiar al oficial Ramil Safárov, extraditado a la antigua república soviética por Hungría, donde había sido condenado a cadena perpetua en 2007 por asesinar a un oficial armenio.
Safárov "perpetró un crimen horrible y su amnistía no ayuda a una solución pacífica del conflicto de Karabaj", apuntó Rasmussen, que llamó a Azerbaiyán a tomar medidas para rebajar la tensión en la zona.
Por otra parte, el líder de la OTAN instó a Bakú a continuar con las reformas en materia de democratización y defensa, y recordó que la Alianza colabora con la antigua república soviética en proyectos de segurid

ad informática y energética, entre otros.

jueves, 7 de junio de 2012

Armenia rechazo incursión de soldados aseries.



Armenia acusó hoy al vecino Azerbaiyán de una nueva incursión de sus tropas en territorio armenio en el cuarto día consecutivo de enfrentamientos armados que mantienen los soldados de las dos partes, en conflicto por la soberanía del enclave de Nagorno Karabaj.
"La parte azerbaiyana una vez más trató de realizar una incursión, pero el intentó fracasó. El enemigo retrocedió al sufrir bajas, según datos preliminares", informó el Ministerio de Defensa de Armenia, que precisó que no sufrió pérdidas entre los efectivos armenios.
Al mismo tiempo, el Estado Mayor de Azerbaiyán declaró hoy que sus tropas son capaces de "liberar" las tierras de Nagorno Karabaj en diez días pero no lo hacen para "evitar un derramamiento de sangre".
"Con sólo díez días bastaría para que las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán liberen las tierras ocupadas y alcancen la frontera estatal con Irán y Armenia", dijo un portavoz del ejército azerbaiyano, citado por el canal local ANS.
El recrudecimiento del enquistado conflicto, que desde el lunes se ha llevado la vida de al menos nueve soldados -cuatro armenios y cinco azerbaiyanos- coincidió con la llegada de Clinton a la región, que concluyó ayer la gira por los tres países del Cáucaso (Armenia, Georgia y Azerbaiyán).
Tres soldados armenios fallecieron en la madrugada del lunes y cinco efectivos azerbaiyanos murieron en combate a primera hora del martes, desatando un cruce de acusaciones entre Baku y Ereván, que se culpan mutuamente de los hechos.
La secretaria de Estado de EE. UU., Hillary Clinton, expresó ayer su profunda preocupación por la creciente tensión en la zona fronteriza entre ambos países caucasianos.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Karabaj contiene y rechaza ataque de Azeirbayan.

Unidades de las fuerzas de Seguridad del Alto Karabaj mataron a siete militares azerbaiyanos en operaciones punitivas que fueron respuesta a la muerte de dos combatientes suyos, anunció hoy el ministerio de Defensa de esta república.
"En respuesta a la muerte de dos combatientes del Ejército de Defensa de la República del Alto Karabaj, la parte karabají, tal y como había advertido, recurrió a medidas de castigo", afirma la nota hecha pública
De acuerdo a esta información de los servicios de inteligencia del ejército karabají que cita el parte, "del 20 al 25 de noviembre pasados unos siete militares azerbaiyanos perdieron la vida y otros resultaron heridos".
El comunicado también afirma que los militares azerbaiyanos fueron abatidos como resultado de "acciones preventivas" de las tropas karabajíes.
Según el mismo documento, en el transcurso de la última semana Azerbaiyán violó el alto el fuego en "270 ocasiones".
Semejantes acciones de las fuerzas armadas de Azerbaiyán "fuerzan a la parte karabají a recurrir a respuestas adecuadas y medidas más duras", dice el parte militar.
Karabaj, enclave en territorio azerbaiyano de mayoría armenia, logró independizarse de facto de Azerbaiyán tras una cruenta guerra en la que contó con el apoyo de la vecina Armenia y no solo controla su propio territorio sino también vastas regiones adyacentes, de las que también fue expulsada la población azerbaiyana.
Las negociaciones entre Azerbaiyán y Armenia permanecen estancadas, ya que la parte azerbaiyana exige como primer paso la retirada de las tropas armenias y el retorno de más de un millón de desplazados azerbaiyanos.
Sin embargo, la parte armenia insiste en determinar antes el estatus definitivo del Karabaj, que vincula a la celebración de un referéndum interno, que no incluiría a los desplazados azerbaiyanos.
Hoy mismo el presidente de Armenia, Serge Sargsián, declaró que las tensiones fronterizas continuarán hasta que no sea resuelto el problema del Karabaj.
Sargsián recalcó que "la culpa de la muerte de militares armenios recae sobre Azerbaiyán, igual que "la responsabilidad por la muerte de soldados azerbaiyanos".
El pasado 19 y 20 de noviembre dos soldados karabajíes fueron abatidos por francotiradores presuntamente azerbaiyanos.

jueves, 14 de julio de 2011

¿Cuánto podrá durar el status quo entre Armenia y Azerbaiyán? por Fiodor Lukiánov

Fiodor Lukiánov

La última reunión de los presidentes de los dos estados con Rusia fue celebrada en la ciudad de Kazán en junio y no rindió resultados previstos.
Bakú y Ereván, como siempre, se acusaron mutuamente de impedir el arreglo, y el presidente de Azerbaiyán , Ilham Alíev, recordó una vez más que la paciencia de Bakú está a punto de agotarse y que la guerra todavía no ha concluido. Sin embargo, tampoco es justo constatar los esfuerzos de la diplomacia rusa son un fracaso.
En el asunto de Alto Karabaj, la Rusia de Dmitri Medvédev está actuando de manera autónoma, aunque  con la aprobación del Grupo de Minsk de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa).
Esto se debe, en parte, a que los demás no esperan que la situación mejore y no ven ningún provecho en la participación activa. Además, también se debe a que Moscú está mucho más interesado en el desarrollo predecible del conflicto que Washington o París. El tema del peligro de la crisis militar en torno a Karabaj que se plantea periódicamente en diferentes discusiones puede poner a Moscú en una situación complicadísima.
Rusia tiene asumidos compromisos formales ante Armenia como socio en el marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), pero, ante todo, a tenor de los acuerdos bilaterales que fueron prolongados para un periodo indeterminado el año pasado.
En el caso del conflicto entre los estados, Moscú tendrá que defender a Ereván para no perder la reputación de socio fiable para siempre.
 Al mismo tiempo, el Kremlin se da cuenta de la importancia creciente de Azerbaiyán  como de un país clave en el campo de la energía (y, por lo consiguiente, en el campo geopolítico) del Cáucaso del Sur y de Asia Menor.
Así que Moscú no puede permitirse estropear las relaciones con Bakú. En otras palabras, el Kremlin no debe permitir que surja una situación en la que tendrá que elegir.
Por eso es lógico que se esfuerce por mantener el diálogo entre las dos partes para impedir que las disputas lleguen a un punto crítico y contribuir al mantenimiento del equilibrio bélico, como de un garante del afianzamiento de la paz.
Así, la decisión de prorrogar la permanencia de la base militar rusa en Armenia hasta el año 2044 se debe al deseo de igualar las condiciones de los dos países, teniendo en cuenta que Azerbaiyán va aumentando su potencial bélico.
De lo contrario, Bakú tendría la gran tentación de aprovechar de esta ventaja. Tanto más que los recursos de Bakú son mucho más abundantes que los de Ereván.
Estuve hace poco en las dos capitales y la conclusión que puedo sacar de lo visto consiste en que, bajo las condiciones existentes, la táctica del mantenimiento del equilibrio es el único enfoque posible y correcto.
 No noté ningún signo de que las partes estuvieran de hecho listas para hacer concesiones reales o para pactar compromisos.  Se limitan con discutir cualquier palabra a la hora de redactar las condiciones, ya que ya se dan cuenta de que cada palabra puede costar mucho.
Para Azerbaiyán el objetivo de volver Alto Karabaj se ha convertido en una obsesión nacional, como Kashmir para Pakistán. Como el país está recibiendo enormes ingresos de la exportación del petróleo y experimenta un desarrollo pujante, su seguridad de si mismo está creciendo, así como está afianzándose la convicción de que la ocupación de una parte de Azerbaiyán es una gran injusticia histórica que debe ser corregida sin falta.
A eso se suma la actitud sospechosa hacia los armenios en general que no pasa con el tiempo, al revés, adquiere un carácter institucional y arraigado.
Al mismo tiempo, en Armenia tampoco se observa confianza alguna hacia la parte azerbaiyana. Predomina la idea de que cualquier concesión en la esfera estratégico-militar (es que en las negociaciones se discute la posibilidad de devolución paulatina a Bakú de regiones ocupadas que no formen parte de la comunidad autónoma de Alto Karabaj) puede debilitar sus posiciones, acarrear el colapse del sistema de garantías y contrapesos existente desde los 1990, y la guerra inevitable en este caso. Estos ánimos, claro está, obstaculizan cualquier progreso.
Además, las concesiones resultan imposibles porque los líderes de los dos estados no son lo bastante fuertes como para permitirse un paso tan mal visto por el electorado. Aunque Ilham Alíev tiene control absoluto sobre la situación en Azerbaiyán, su autoridad no es tan fuerte como fue la de su padre. Geydar Alíev habría tenido más espacio para maniobrar.
En Armenia la situación es más complicada aún, porque  se caracteriza por el pluripartidismo político que representa diferentes grupos de intereses, incluidos los externos (de la comunidad armenia en el extranjero). Un intento de alcanzar un compromiso puede provocar una crisis interna aguda, y la pérdida de Karabaj conllevaría la guerra civil y pondría fin a la estatalidad de Armenia.
En este contexto, la postura de Rusia orientada hacia el fortalecimiento del status quo parece oportuna y no tiene alternativa.
Las partes se dan cuenta de los riesgos relacionados al intento de cambiar la situación existente por fuerza. Así, Azerbaiyán, que va invirtiendo sus ingresos no sólo en la construcción bélica sino también en la infraestructura y en los intentos de diversificar la economía, aprecia mucho lo logrado y no quiere exponerlo a riesgos algunos sin garantía de una acción bélica exitosa. Pero así como está la situación hoy, no puede haber garantía ninguna.
Armenia está interesada en que la situación no cambie, porque incluso una guerra exitosa en Karabaj le amenaza con una catástrofe económica y bloqueo aún más severo que ahora. Al menos porque Georgia, el único país con el cual Armenia tiene ahora frontera abierta, ya se encuentra en una seria dependencia económica de Azerbaiyán que podrá ejercer presión sobre Tbilisi.
Además, las circunstancias externas también son capaces de tener la repercusión en toda la región y transformar el mapa político. Me refiero, entre otras circunstancias, a la crisis internacional relacionada con Irán, vecino tanto de Armenia como de Azerbaiyán, que desempeña papel importante (aunque distinto) en el destino de los dos estados.
Si Israel o EEUU deciden que ya es hora de parar a Irán en el camino de adquisición del arma nuclear, el impredecible efecto geopolítico de este evento puede acarrear cambios radicales, tanto más que en Irán vive una considerable minoría de los oriundos de Azerbaiyán.
También puede influir en la situación en el Cáucaso del Sur la inestabilidad en África del Norte y en Oriente Próximo o el fin del régimen de Bashar Al Asad en Siria, al afectar primero Irán o Turquía (que es menos probable, sin embargo). Por ejemplo, la guerra en Siria puede provocar una ola de refugiados armenios del país.
Es verdad que ahora  todas estas variantes del desarrollo de eventos parecen hipotéticas o incluso fantásticas, pero es que en los últimos años, o, más bien, meses incluso, observamos demasiados acontecimientos que la víspera nos habían parecido imposibles.